El escándalo 'Lux Leaks'

Según el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), casi 350 multinacionales firmaron acuerdos fiscales secretos, para rebajar sus impuestos, con el Gobierno de Luxemburgo, al frente del cual estaba el recién elegido nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En el momento de los acuerdos, Juncker era primer ministro y ministro de finanzas en Luxemburgo.




En el caso “ Lux Leaks”, como es conocido este escándalo, están involucradas empresas como Pepsi, Apple, Amazon, Ikea, Burberry, Procter & Gamble, Heinz, PIMCO o bancos como JP Morgan y Deutsche Bank.

En concreto, estas multinacionales se habrían apoyado en la flexible fiscalidad del país y en las deficiencias de la reglamentación internacional para transferirle sus beneficios, para evitar el pago de impuestos o al menos minimizarlo lo máximo posible. 
Todas estas empresas fueron ayudadas por la
 auditora PricewaterhouseCoopers, una de las cuatro grandes auditoras, que obtuvo alrededor de 550 decisiones fiscales vigentes en Luxemburgo desde 2002 y 2010 para beneficiarse de “estructuras fiscales complejas diseñadas para crear reducciones drásticas en los impuestos”, según indica el Consejo de Periodistas.

Mencionar que ya se había abierto investigación anteriormente en las ayudas de Estado en Luxemburgo, cuando Joaquín Almunia era comisario de competencia. No obstante, según el portavoz de la Comisión Europea, se trata de una estructura que responde a un esquema tradicional que todos los Estados miembros tienen para atraer la inversión y ganar ventajas sobre otros.

En concreto, en junio pasado, Bruselas abrió una investigación sobre el régimen fiscal que aplican Irlanda, Holanda y Luxemburgo a Apple, Starbucks y Fiat, respectivamente, para determinar si son ayudas de Estado ilegales. Almunia señaló entones que esa decisión no cuestionaba el sistema general impositivo de estos países, sino las medidas particulares aplicadas a estas empresas respecto al impuesto de sociedad.

En la actualidad, en el caso Lux Leaks, durante los ocho años mencionados anteriormente, algunas compañías consiguieron, incluso, impuestos de sociedades de tan sólo el 1% sobre los beneficios que llevaron a Luxemburgo. Además de por ejemplo, el número 5 de la calle Guillaume Kroll alberga a más de 1.600 compañías. Algo que apunta a la ilegalidad de las operaciones.