En la tranquilidad de las llanuras afganas, un zumbido pone en alerta a la población. Es el sonido que precede a un breve pero intenso ataque inminente de un avión no tripulado. Una ofensiva selectiva, precisa y sin riesgos humanos para la potencia que la efectúa, en este caso, EE UU.
Estos vehículos conocidos como drones, palabra inglesa que significa abejorros o zánganos por su ruido característico, se desarrollaron, como tantos grandes avances de la tecnología actual, gracias a la investigación militar durante 50 años. Pero en los comienzos del siglo XXI, aviones y helicópteros dirigidos por control remoto (RPAS, por sus siglas en inglés) y vehículos aéreos no tripulados (UAV) se están despojando de su uniforme de campaña para implantarse en el ámbito civil con usos bien distintos...
