Operación Paperclip : Los archivos secretos de los nazis

La Operación Paperclip (originalmente Operación Overcast) fue el nombre en clave de la operación realizada por el Servicio de Inteligencia y Militar de los Estados Unidos para extraer de Alemania científicos especializados en las llamadas Armas Maravillosas del Tercer Reich, como cohetes, armas químicas y experimentación médica después del colapso del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Más de 700 científicos y sus familias fueron llevados secretamente a Estados Unidos, sin el conocimiento o aprobación del Departamento de Estado. Ninguno de ellos tenía cualificación para un visado de entrada en los Estados Unidos, pues todos habían servido a la causa nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sus delitos de guerra fueron también perdonados.

Numerosos documentos fueron reescritos para limpiar el nombre de diversos científicos envueltos en esa operación, a fin de posibilitar su entrada en el país e impedir que cayeran en manos de la Unión Soviética. Gran parte de las informaciones concernientes a la Operación Paperclip aún están clasificadas como secreto absoluto.

Al final de la Segunda Guerra Mundial el estado mayor de los Estados Unidos inicia la operación Paperclip a espaldas del presidente Roosevelt. En algunos años, cerca de 1500 científicos nazis son sacados de Alemania y reclutados para trabajar contra la URSS comunista. Realizan investigaciones principalmente sobre armas químicas, el uso de psicotrópicos en la tortura y la conquista del espacio. Lejos de situarlos en puestos subalternos el Pentágono les confía la dirección de estos programas en los que estampan su sello ideológico.

Cabe destacar que la familia Rockefeller también participó en esta operación, más precisamente fue Nelson Rockefeller quien se vio involucrado en este asunto.

La opinión pública no se inmuta por esta llegada al territorio norteamericano de antiguos científicos nazis, además de haber sido cuidadosamente desinformada al respecto. A finales de 1946 el departamento de Guerra organiza incluso un día a puertas abiertas en Wright Field a fin de presentarle a la prensa una delegación de “sabios alemanes”. Los artículos publicados tras esta iniciativa propagandística silencian los antecedentes dudosos de estos brillantes ingenieros.

La ortodoxia del Pentágono quiere que todos sean “pasados por el tamiz”. El subsecretario de Guerra Patterson declara “que ningún científico sospechoso de crímenes de guerra ha sido introducido en los Estados Unidos“. En realidad, existen importantes diferencias dentro de la propia base de Wright Field, donde varios militares norteamericanos se indignan por tener que trabajar con criminales de guerra nazis...

AVANCES TECNOLÓGICOS Y CIENTÍFICOS DE LA ALEMANIA NAZI

Ya es muy conocido que los avances tecnológicos, militares y científicos realizados durante la segunda guerra mundial a manos de los Alemanes han sido muy significativos; a pesar de las innumerables muertes y atrocidades que dejó la guerra, también se destacaron gran cantidad de avances, y ya es sabido el empeño que pusieron los Nazis en el estudio de culturas antiguas, excavaciones y cualquier tipo de investigación ocultista que los pusiera en ventaja ante sus enemigos. Me atrevo a decir, y aunque suene descabellado, pero muchos de los avances tecnológicos, militares y médicos que tenemos hoy en día vienen heredados de las investigaciones Alemanas en la segunda guerra mundial....






La ocupación aliada de Alemania supuso una no tan desconocida sorpresa: los adelantos científicos y tecnológicos del nazismo significaban paradójicamente un paso adelante para la humanidad, muy bien explicados por el General norteamericano Hugh Knerr, quien poco después de la ocupación declaraba : “Si desperdiciamos la oportunidad de aprovechar los cerebros que elaboraron los programas del aparato nazi, y no actuamos de inmediato para volver a ponerlo a funcionar, vamos a permanecer varios años atrasados mientras intentamos descubrir en un campo ya explotado e investigado.”

Entre estos “investigadores” podemos nombrar a Josef Rudolf Mengele (Günzburg, Baviera, 16 de marzo de 1911 — Bertioga, Brasil, 7 de febrero de 1979) fue un médico y criminal de guerra nazi, especialmente reconocido por sus experimentos con seres humanos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, Polonia. Sus conocimientos en Anatomía, Cirugía, Genética, Enfermedades, Tratamientos, entre otros aspectos, en su facultad de profesional de la Medicina, los aplicó analizando, estudiando, torturando y ejecutando a miles de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Es por esto que luego de revelarse su cometido, se ganó el apodo de El Ángel de la Muerte.

Hans Friedrich Karl Franz Kammler (Stettin, 26 de agosto de 1901 – abril de 1945?), ingeniero alemán y oficial de alta graduación de las SS, que hacia el final de la Segunda Guerra Mundial fue encargado de construir los misiles V-2. A quien también se le atribuyen grandes avances en investigaciones de la tecnología antigravedad. Aparte de esto también está vinculado con el desarrollo de un “aparato” que ha generado mucha controversia, hablo de “la campana”. En la abandonada mina de Wenceslas, en el “Sudetenland”, “Die Grockle”, “La Campana” era el desarrollo de un aparato que quizás continuó luego siendo experimentado en EE.UU. pero sobre el cual se discute su verdadera función: generador de antigravedad, apertura de “agujeros de gusano”, puerta en el tiempo o propulsor cósmico a velocidad lumínica. Según las historias que se han podido encontrar, las características de este “aparato” simulan a algo parecido a los Vimanas.

Las vimanas son una mítica máquina voladora hindú, descrita en la antigua literatura de la India. Se pueden encontrar referencias sobre este artefacto —incluso su utilización en asuntos de guerra— en textos hindúes antiguos. Podía volar por el aire y hasta otros planetas. Recordemos una ves más que los Nazis tuvieron muchísimo interés en las culturas antiguas.  ¿Estaban acaso tratando de crear artefactos como los vimanas?.

Uno de los científicos más notorios en la Alemania Nazi fue Wernher von Braun, quien está considerado como uno de los más importantes diseñadores de cohetes del siglo XX. Von Braun se entregó junto a otros 500 científicos de su equipo, sus diseños y varios vehículos de prueba a los aliados de EEUU. Estuvo a punto de ser capturado por los soviéticos, que deseaban integrarlo en el equipo de Sergei Korolov.

Con sólo 32 años en 1945, se trata de uno de los más brillantes ingenieros de la época. Desde la década de 1930 trabaja con Hermann Oberth, padre del cohete alemán. Formó parte de las SS y del comando personal del jefe de la organización, Heinrich Himmler, antes de obtener el grado de comandante. Durante la guerra trabaja en el centro de Peenemünde en el proyecto de los cohetes V2, construidos en la fábrica Mittelwerk por personal procedente del campo de concentración de Dora.

La incorporación de Von Braun y de otros cientos de científicos funcionales al Nazismo, se produjo dentro del ultrasecreto programa Paperclip. La operación no sólo incluyó el traslado en secreto al territorio norteamericano de los científicos y sus familias, sino además, la provisión de documentación y facilidades. La “caza de científicos” fue una dura competencia entre soviéticos y norteamericanos por quedarse con el mejor botín en conocimientos y equipos humanos. De hecho, Von Braun era uno de los cerebros más cotizados.

Los posteriores trabajos de Von Braun, lo convertirían en el responsable del primer cohete en alcanzar técnicamente el espacio exterior, en 1949, recibiendo por tal logro una condecoración por parte del presidente Eisenhower. Poco después, Von Braun se convierte en Director del Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA dando un impulso fundamental al programa que llevó finalmente al hombre a la Luna.

También podemos mencionar a Arthur Rudolph. Luego de dirigir un centro de operaciones Nazi en Nordhausen con más de 20.000 esclavos como mano de obra, pasaría a dirigir en norteamérica el equipo que construyó el cohete Saturno V.

Hubertus Strughold. Es actualmente considerado el padre de la medicina espacial, pero sabido que en su época de investigación en los programas del Nazismo en Dachau y Auschwitz, sus subordinados experimentaron con humanos congelados en cámaras de presión, muchos de ellos muriendo durante el proceso.

En el caso soviético, el botín de guerra no fue menor: además del capital científico, en mayo de 1945 allanaron el Kaiser Wilhelm Institute en las afueras de Berlín para quedarse entre otros adelantos, con el núcleo de lo que se convertiría en el gran arsenal nuclear soviético.

Así podríamos seguir mencionando a algunos otros “contribuyentes” del Nazismo, pero ¿qué hay de las demás investigaciones no tan conocidas que realizaban los Nazis?

Lo cierto, es que el valor del conocimiento en los botines que dejó la Segunda Guerra Mundial, alcanzó a superar muchos de los cuestionamientos éticos que pueden plantearse por el pasado de los involucrados. Así lo decidieron los gobiernos de países vencedores.


Para el final de la guerra, con una Alemania e Italia destruidas casi por completo, Japón aún permanecía en pie; es cuando los Estados Unidos lanzan la 2 primeras y únicas (??) bombas nucleares de la historia: Hiroshima y Nagasaki.

Era el año de 1945 cuando oficialmente se declara el fin de la guerra. Pero, ¿cómo llegaron los EEUU a terminar el desarrollo de la bomba atómica en tan poco tiempo?

La Alemania Nazi realizó grandes avances, es algo que no se puede negar. Tenemos por ejemplo el Horten 229 que fue el primer avión furtivo, realizando su primer vuelo en 1944, Konrad Zuse (ingeniero alemán) creo la primera computadora la Z1 y un lenguaje de programación de alto nivel el “Plankalkül“; también crearon el primer misil balistico el V2, y así podemos seguir un buen rato.

TECNOLOGÍA AÉREA

Sobre fines de la Segunda Guerra Mundial, y como sabemos ya claramente, los nazis estuvieron a punto de desarrollar aeronaves con el aspecto y comportamiento de “platillos volantes”. Pero ése no fue su único “proyecto negro”, abortado por la derrota militar.

La Alemania Nazi implementó lo que puede ser considerado como el principio de la tecnología Stealth.

Además del formato poco común para la época, la mayor parte del cuerpo del Horten Ho 220 era de madera y pegada con una resina hecha de carbono, que servía para absorber las ondas de los radares.



Dentro de las armas capturadas en la Operación paperclip estaba el Horton Ho 229, que años más tarde sirvió de inspiración para el formato del B-2, avión stealth producido por los Estados Unidos.

Hoy en día, los conceptos empleados en esas aeronaves antiguas están mucho más perfectos y son usados incluso en navíos y submarinos. Otra cosa que cambió fue la tecnología Stealth en sí. Ahora, dicha tecnología no se preocupa solamente con radares, sino que también cubre otros puntos vitales para mantener los aviones lejos de los ojos de los enemigos.

Aquí lo interesante es notar las similitudes, ya en los años 30 y 40 la Alemania Nazi estaba desarrollando tecnología de punta!


“AMERIKA BOMBER” EL BOMBARDERO ORBITAL

En junio de 1935 y febrero de 1936, el doctor Eugen Sänger publicó unos artículos en la publicación de la aviación austríaca Flug sobre aeronaves cohetes. Esto condujo a que el Alto Mando alemán lo comisionara para construir en secreto un instituto de investigación aeroespacial en Trauen dedicado a la investigación y construcción de su “Silverbird”, vehículo alas que podría llegar a órbitar. El Dr Sänger había estado trabajando en este concepto durante varios años, y de hecho había comenzó el desarrollo de los combustibles líquidos para motores de cohete.

El proyecto fue una iniciativa del Ministerio del Aire Nazi, para obtener un bombardero de largo alcance para la Luftwaffe que fuera capaz de golpear el territorio continental de Estados Unidos desde Alemania.

De 1930 a 1935, había perfeccionado (a través de innumerables pruebas de estática) un “enfriado regenerativo” utilizando el combustible líquido del cohete para refrigerar el motor, cuya cámara fue enfriada por su propio combustible, que se distribuye alrededor de la misma cámara de combustión. Este motor produce una asombrosa velocidad de escape de 3.048 metros / segundo, en comparación con la última V-2 de 2000 metros/segundo.

Un interesante perfil de vuelo se preveía para el “Silverbird”. Se iniciaba la propulsión en un largo monorraíl de 3 Km. (1,9 millas) de pista impulsado inicialmente por un cohete de 600 toneladas de empuje durante 11 segundos; después de despegar en un ángulo de 30 grados y alcanzando una altitud de 1,5 km y una velocidad de 1850 Km./h se separaría.

En este punto, el principal motor cohete se encendería durante 8 minutos y quemaría 90 toneladas de combustible para propulsar al “Silverbird” a una velocidad máxima de 22100 km/h y a una altura de más de 145 Km, algunas fuentes indican que la altura máxima llegó a 280 kilómetros.

Se cree que durante las últimas pruebas realizadas se tuvo que suspender el proyecto, debido a que Rusia fue invadida en junio de 1941. Todos los programas futuristas se cancelaron debido a la necesidad de centrarse en otros diseños.

A pesar de que la Luftwaffe hizo todo lo posible para detener la publicación de los resultados de la investigación, unos pocos ejemplares salieron de Alemania, se desconoce donde se encontrarían y hacia que otros países salieron. Después de la guerra, al Dr Sänger se le dio trabajo (junto con Irene Bredt – matemático – ) en el Ministerio francés de aire.

Se supone que nunca lo terminaron y que tampoco pudieron probarlo,  aunque en algunas versiones se da por hecho que existieron pruebas reales y no solamente estáticas. Pero no hay pruebas físicas o por lo menos no se conocen.

EXPERIMENTOS MÉDICOS E INGENIERÍA GENÉTICA

La experimentación médica nazi consistía en la experimentación en grandes cantidades de prisioneros, llevada a cabo por parte del régimen nazi en sus campos de concentración. No solo se trata de potencia atómica, las investigaciones y avances en materia de ingeniería genética y eugenesia dieron y dan mucho de que hablar.

La eugenesia nazi estaba dirigida a aquellas personas a las que los nacionalsocialistas definirían como una “vidas indignas de ser vividas”. Entre ellos se encontraban enfermos mentales, discapacitados, homosexuales, religiosos y débiles que suponían un peligro de propagación en generaciones posteriores.

Adolf Hitler consideró que la nueva sociedad alemana no podía contener a tales personas, por lo tanto aplicó principios de higiene racial y eugenesia.

Fundamentó sus ideas racistas en el darwinismo social, es decir, basándose en la evolución social como una evolución biológica de habilidades y supervivencia del más fuerte.
En base a sus políticas de higiene racista se aplicó el programa médico denominado Aktion T4. Éste programa se basa en el pensamiento nazi de que no sólo había que favorecer la proliferación de la raza aria, sino que había que eliminar cuanto antes a todos aquellos que eran “indeseables”.

Los experimentos en niños gemelos en los campos de concentración se crearon para mostrar las similitudes y diferencias en la genética y eugenesia de los gemelos, así como para ver si el cuerpo humano puede ser manipulado de forma antinatural. El líder de estos experimentos era Josef Mengele, quien realizó experimentos sobre más de 1500 pares de gemelos presos, de los cuales menos de 200 individuos sobrevivieron tras los estudios.

Desde septiembre de 1942 hasta diciembre de 1943, se llevaron a cabo experimentos en el campo de concentración de Ravensbrück para estudiar la regeneración de huesos, músculos y nervios, así como el trasplante de huesos de una persona a otra. Secciones de huesos, músculos y nervios fueron removidos de sujetos sin uso de anestesia. Como resultado de estas operaciones, muchas víctimas sufrieron intensa agonía, mutilación o discapacidad permanente.

En 1941, la Luftwaffe condujo experimentos para saber cómo tratar la hipotermia. Un estudio forzaba a los sujetos a resistir en un tanque de agua helada por un tiempo de hasta tres horas. Otro estudio colocaba a los prisioneros desnudos en la intemperie por varias horas con temperaturas bajo cero. Los experimentadores calculaban diferentes maneras de volver a calentar a los sobrevivientes. En este particular se debe comentar nuevamente las investigaciones nazis en el Himalaya, de estas zonas (originalmente de Japón) vienen los Yamabushi, quienes eran una clase de eremitas budistas japoneses, conocidos por la tradición como grandes guerreros dotados de poderes sobrenaturales, entre las prácticas de los Yamabushi estaba el permanecer sumergidos en ríos casi congelados por largos períodos de tiempo. Estos monjes afirman que el cuerpo humano tiene “tubos” que ellos pueden controlar con la mente permitiéndoles mantener la temperatura corporal.

Entre otros experimentos podemos mencionar:

  • Experimentos sobre la malaria
  • Experimentos con gas mostaza y fosgeno
  • Experimentos sobre sulfamida
  • Experimentos con agua de mar
  • Experimentos de esterilización
  • Experimentos sobre el tifus
  • Experimentos con veneno
  • Experimentos con bombas incendiarias

POTENCIA ATÓMICA NAZI

¿Fueron los Norteamericanos los primeros en lanzar una bomba atómica? ¿realmente fueron ellos los primeros en desarrollar esta tecnología?

Estados Unidos sabe que Alemania tiene los técnicos, los científicos y el poder industrial necesario para abordar la fabricación de la bomba atómica, pero aparentemente desconoce el grado de desarrollo atómico del régimen nazi. La guerra transcurre, y a excepción de los ataques efectuados por los cohetes V-1 y V-2, y de los aviones a reacción Me-262, no hay rastro de las anunciadas armas definitivas alemanas, la WuWa, o WunderWaffen.

Las investigaciones de los Estados Unidos en relación a la potencia nuclear Nazi comienzan con el programa conocido como “Operación ALSOS“. 

Fue un plan enmarcado en el Proyecto Manhattan (proyecto de EEUU para la creación de la bomba atómica), iniciado tras el fin de la Segunda Guerra Mundial por los países aliados de la Segunda Guerra Mundial (principalmente, ingleses y estadounidenses), y cuyos objetivos eran reconducir las investigaciones del proyecto alemán de energía nuclear, recuperar los recursos dispersados, impedir que los soviéticos se hiciesen con el equipamiento, personal y productos relacionados con las investigaciones, abandonados tras el fin de la guerra, y confirmar el alcance de las investigaciones germanas dirigidas a la creación de una bomba atómica.

Además de los especialistas en Cohetería y Física Nuclear, varios equipos de aliados fueron en busca de expertos en Química, Medicina y armas navales. Uno de los esfuerzos premiados de Overcast (posteriormente Paperclip) fue el rapto, en mayo de 1945, del experto de la empresa Henschel, Herbert Wagner, quien estaba inicialmente empleado en una mansión de Long Island NY y después en la Estación Naval Aérea Point Mugu en 1947.

PROYECTO MANHATTAN – NO HAY BOMBA!

Marzo de 1945: el senador James F. Byrnes escribió un memorandum dirigido al presidente de los Estados Unidos en el que le detallaba los resultados del proyecto Manhattan, así como el abusivo coste de dos billones de dólares gastados en el proyecto. El documento expresaba lo que muchos temían: no se ha encontrado aún el método de hacer la implosión efectiva del núcleo en la bomba de plutonio y por consiguiente no se producía la reacción explosiva nuclear…no había bomba.

15 de Abril de 1945: partió desde el puerto noruego de Kristiansand un submarino alemán de transporte U-234, de la clase XB, rumbo a Japón, bajo ordenes expresas del Jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, y del propio Adolf Hitler y comandado por el capitán Johann Heinrich Fehler. El 13 de mayo del mismo año el submarino alemán decidió rendirse. Por la zona del Atlántico en que se encontraba debía entregarse a los canadienses. El 16 de mayo de 1945 el destructor americano “USS Sutton” tomó el control del U-234 que sería entregado a las autoridades de Portsmouth el 19 de mayo de 1945.

La noticia recibió amplio eco en la prensa tanto local (Portsmouth Herald) como nacional e internacional.

Desde el principio se reconoció que el submarino transportaba sistemas de armas secretas muy importantes hasta Japón. Entre sus pasajeros figuraban incluso dos oficiales del ejército nipón y un general alemán. Los japoneses se suicidaron luego de la rendición. A bordo iban los últimos y más sofisticados avances de la ciencia y tecnología alemanas!

Estos rumores no llegaron a la prensa nacional americana ni a la internacional, pero sí aparecieron en los periódicos locales de Portsmouth.

En resumen, este submarino a parte de llevar tecnología muy avanzada, llevaba cargas de Uranio. Esta información fue conformada en 1983 por un equipo de CNN que después de mucho jaleo consiguieron que el United States Naval Archive desclasificase la lista de descarga del U-234.

No es tan fácil ver el panorama aquí, teniendo en cuenta que siempre hemos escuchado que la bomba atómica fue ingenio norteamericano; como dice el viejo adagio “la historia la escriben los vencedores” Pero como digo yo: en algún momento las cañerías se destapan y sale la mierda a flote. En la actualidad podemos encontrar mucha información respaldada, solo es cuestión de buscar, leer, comparar y sacar conclusiones.


¿Que se quiere decir con todo esto? Pienso que la respuesta es muy clara: Los Nazis habían logrado conseguir poder atómico. El submarino U-234 llevaba Uranio 235 en estado de gran pureza, las 2 bombas que Hitler pretendía lanzar y los detonadores infrarrojos creados por el físico alemán Manfred von Ardenne (y además el inventor del sistema de ultracentrifugación para separar el isótopo de U-235 que los norteamericanos no tenían) que posteriormente se usarían en Alamogordo (Nuevo México) el 16 de julio de 1945 para probar la bomba de Plutonio de los Norteamericanos y luego lanzar la bomba de Uranio en Hiroshima.

El que fue jefe de radiocomunicaciones del submarino U-234, Wolfgang Hirschfeld, es el autor de dos libros donde narra sus vivencias durante la guerra (“Feindfahrten” y “Das Letzte Boot” – “El último submarino”). A los pocos días de llegar a Portsmouth aún no se habían abierto los departamentos de carga delanteros, porque los norteamericanos temían que hubiese “bombas-trampas” escondidas en ellos. Poco después llegaron unos norteamericanos con unos aparatos. Los aparatos parecían dar lecturas positivas al enfocarlos hacia la parte delantera del submarino. Como todo el mundo estaba muy excitado, Hirschfeld preguntó lo que pasaba. Un oficial de inteligencia norteamericano le dijo que los individuos con los aparatos eran científicos con contadores Geiger, que estos contadores indicaban radiación cuando estaban cerca de los departamentos de carga delanteros y que el submarino transportaba uranio.

Es fácil encontrar documentación sobre el proyecto de la bomba de plutonio. Cada una de las fases de su desarrollo esta suficientemente explicada en miles de artículos y declaraciones efectuadas por los artífices del proyecto Manhattan. Sin embargo, es mucho más difícil encontrar documentación desclasificada de la bomba de uranio lanzada sobre Hiroshima. Dicha bomba y su uso sigue provocando entre historiadores y expertos agrias discusiones acerca de su verdadera naturaleza. Pero la contestación definitiva a todas las cuestiones suscitadas puede ser resuelta con una sencilla explicación: la bomba de uranio de Hiroshima ya había sido probada con anterioridad por los alemanes en un remoto bosque siberiano: Tunguska, del cual hablaremos un poco más adelante.

9 de agosto de 1945. Los japoneses se rinden, la guerra ha acabado y el estado de euforia general entre los aliados hace que se baje la guardia ante la prensa. Incluso los científicos implicados en el proyecto Manhattan hacen declaraciones a la prensa, entre ellos uno de los principales responsables del mismo: Julius Robert Oppenheimer afirma en una inocente entrevista sobre los apuros y prisas que la bomba de plutonio había ocasionado a su equipo de trabajo. Al ser preguntado por la bomba de Hiroshima la respuesta rápida fue: era una bomba que los alemanes ya habían probado, no había nada que investigar, solo usarla. Pero Oppenheimer no fue el único en ser generoso con sus respuestas.

El día 26 de agosto de 1945 apareció en todos los diarios del mundo, incluido “The Times” y el “New York Times” una intrigante nota de prensa emitida simultáneamente por el gobierno ingles y por el ejercito norteamericano, en base a los resultados de la investigaciones efectuadas por el grupo CIOS de inteligencia aliada: el comunicado habla del avanzado estado de la investigación nuclear alemana, de la importancia del material incautado a los nazis y de sus repercusiones en la victoria sobre Japón.

Estas declaraciones no las he podido confirmar, sin embargo aparecen citadas en diversas fuentes.

EL ATAQUE A NEW YORK

En 1987 se publicó una obra que hoy es ya un clásico: “Fritz Hahn: Waffen und Geheimwaffen des Deutschen Heeres 1933-1945.” Bernard & Graefe, Koblenz 1986. En esta obra se encuentra una imagen perfectamente conocida y aceptada como auténtica, por la más rigurosa historiografía oficial (página 168 del tomo II), en donde se aprecia el “plan” para bombardear a New York.

Pero el asunto no queda ahí, el plano muestra en detalle los niveles de explosión y la densidad de distribución calorífica; para no entrar en muchos detalles técnicos con respecto a las ondas expansivas de la explosión, se habla claramente y en detalle de una explosión nuclear.

En una explosión nuclear típica, aproximadamente entre el 6 y el 8% de la energía desprendida se irradia sobre las superficies adyacentes. Sabido esto y conociendo la equivalencia en calorías de un kilotón (kt) es fácil estimar la potencia de la bomba que habría generado la onda de choque térmica que aparece en la imagen enlazada anteriormente. Los valores que se obtienen están entre los 14 y los 18,8 kt. La mayoría de autores estiman la potencia de Little Boy (bomba de Hiroshima) entre 15 y 20 kt. Fat Man (bomba de Nagasaki) tenía casi el doble de potencia que Little Boy.

Con esto se quiere dar a entender, que según lo que se puede apreciar en la imagen, los cálculos hechos por los alemanes y estimación de la potencia de las bombas lanzadas en Japón, se pueden obtener algunas “coincidencias” que invitan a pensar.

Pues bien, los Nazis ya tenían, al menos en teoría, potencia nuclear; pero quizás lo más significativo del caso es, que NO se conocían los efectos ni el nivel de expansión de una onda después de la detonación de un arma nuclear, entonces….¿cómo sabían los Nazis (y en detalle) los resultados de la explosión de un arma que (en teoría) no se había probado nunca?

En varios artículos escritos desde 1947 en prestigiosas revistas militares europeas, el periodista Luigi Romersa declaró ser testigo de una prueba nuclear alemana el 12 de octubre de 1944 a las 11:45 AM en la isla de Rügen, en el mar báltico y próxima a la base de Peenemunde, donde se realizaron la mayor parte de las investigaciones sobre cohetes. La magnitud de la explosión atómica fue captada fotográficamente desde varios lugares de la costa báltica, y la onda sísmica provocada por la detonación fue detectada en la distante Estocolmo. Actualmente, en la zona de Peenemunde hay partes en donde está restringido el acceso, bien sea por que hay todavía explosivos/cohetes sin detonar y porque hay niveles de radiación.

En este punto no me quiero extender, y a modo de respuesta corta: aunque suene muy descabellado se han manejado hipótesis de “posibles” explosiones nucleares en la antigüedad, puedes echarle un ojo al artículo La Historia Secreta de los Sumerios en donde se habla un poco de esto, o buscar en Internet más información de este tema. Como ya se mencionó al principio del artículo, Hitler andaba detrás de las culturas antiguas y sus “secretos”, eso es bien sabido. ¿Qué encontró? Quizás nunca lo sabremos, pero muchas especulaciones se han hecho.

En las factorías Skoda en Praga, Chekoslovaquia, se preparó oficialmente un misterioso avión, el Heinkel He 177-A5 Greif prototipo V38 dotado de un sistema de bombardeo a gran altitud, inusual en la Luftwaffe, y equipado también con un complejo sistema externo de enganche de bombas, protección anti-radiación, un sofisticado equipamiento electrónico y una estructura de operación muy similar a la que equipaba al americano B-29 Enola Gay, que en Agosto de 1945 lanzó la bomba atómica de Hiroshima.

Dicho He177 modificado ha levantado siempre dudas respecto al alcance del programa nuclear alemán entre los historiadores y los aficionados a la historia de la aviación. El alcance de vuelo de dicha versión modificada del He 177 era superior a los 6500 kilómetros, con una carga útil de cinco toneladas en bombas. Suficientes prestaciones para llegar a Nueva York, ciudad situada a una distancia prácticamente equidistante, desde el centro de Europa, a la remota y deshabitada región siberiana de Tunguska. Aquí haremos una breve reseña que combina historias llenas de mucho secretismo, hablo del incidente de Tunguska.



LA EXPLOSIÓN DE TUNGUSKA

El 30 de Junio de 1908 un gran meteorito cruzaba los cielos de Siberia central. Su impacto fue visible en muchos kilómetros a la redonda, y aparentemente sus efectos provocaron extraños sucesos luminosos en todos los cielos del mundo y quedo también registrado en los sismógrafos de Londres.

Aunque hay quien asigna el fenómeno de la luminosidad a la explosión del volcán peleano de Colima en México, ocurrida también en 1908. Ese año fue especialmente activo, con numerosas erupciones volcánicas y grandes terremotos como el de Messina en Italia. También parecen existir errores graves de datación de todos esos registros, que no tienen en cuenta la diferencia de varias semanas entre el calendario gregoriano occidental y el usado entonces por los rusos.

Casi veinte años después, un misterioso explorador ruso con aspecto digno de un casting de Hollywood, Leonid Kulik, organiza en 1927 una expedición en busca del meteorito siberiano, cuyo lugar de impacto nadie había visto ni localizado hasta entonces. 1927 es también el año en que Stalin asume la totalidad del poder soviético.

Es un mal año para hacer ciencia: tras una dura y larga guerra civil, nadie puede moverse libremente en la Unión Soviética, a riesgo de terminar pereciendo en algún lugar.

Pero finalmente Kulik montado en su trineo y atravesando la impracticable y densa tundra boscosa siberiana (aun hoy solo es posible ir en helicóptero), encuentra milagrosamente un remoto valle arrasado por el efecto de una gigantesca explosión.

Y es el primer ser humano en ver aquel espectáculo. No hay cráter de meteorito, pero en un radio de varios kilómetros solo hay los restos de miles de árboles derribados por una fuerza brutal. Posteriores expediciones en los años treinta y cuarenta realizan algunos reportajes fotográficos aéreos del evento, y en 1946 un científico ruso, Alexander Kazantsev, escribe un libro contando por primera vez la historia del explorador Kulik y atribuyendo la causa del fenómeno a “la explosión atómica de una nave extraterrestre” .

No existe documentación publicada anterior al año 1946 referente al fenómeno de Tunguska ni dentro ni fuera de Rusia. Solo algunas notas de los diarios de 1904 a 1910 reportando la visión de la caída de varios meteoritos perdidos en aquella remota y despoblada región de Siberia.

Hasta aquí la historia oficial, que durante las últimas cinco décadas ha traído en jaque a astrónomos, geólogos y un descomunal ejercito de ufólogos y parapsicólogos con la misión de explicar lo inexplicable.

Pero la realidad pudo fácilmente ser otra: En 1946 Stalin se encuentra en el máximo apogeo de su poder: ha ganado una guerra, ha eliminado a todos sus enemigos, como León Trotsky, borrando toda huella de su existencia, falsificando incluso las fotografías que construyen la historia soviética. 1945 – 1946 es también el año en que los americanos empiezan a enviar sus aviones espía sobre el territorio de su antiguo y ahora preocupante aliado comunista.

En 1945, a Stalin le apetece muy poco que los americanos descubran Tunguska, una enorme muestra de la vulnerabilidad de su imperio soviético: La huella del ataque con una bomba atómica realizado por los alemanes el 23 de Febrero de 1945. ¿Será posible? Recordemos que este evento se registró en 1908, aún hoy esta región es un valle desolado. Esta teoría al menos a mí no me queda muy clara; como muchos otros, sencillamente no se que explicación atribuirle.

Pues bien, tanto con hechos y evidencias como con algo de especulación hemos hablado de Tunguska, siempre se ha creído que fue un asunto de OVNIS, pero no parece descabellado que haya sido una explosión nuclear. Como hemos podido ver en párrafos anteriores, también es posible que los alemanes hayan realizado algunas pruebas secretas de tipo nuclear sin que los “vecinos” se enteraran.

Nunca faltará lo más “extraordinario” y polémico. De Hitler y los Nazis se ha hablado mucho, incluso las teorías (bastante aceptadas hoy) de que algunos de los altos miembros del partido Nazi lograron escapar hacia Argentina no dejan de sorprender. Existen muchas teorías, y es difícil cubrir una época de nuestra historia con solo unos párrafos. De hecho, en 1947 varios científicos alemanes llegaron a la Argentina, entre ellos estaba Kurt Tank, que años después (1950), sería el responsable de la creación del “Pulqui II“, uno de los aviones cazas más veloces y avanzados del mundo (similar al mítico MIG-15 soviético).



LA TOMA ALEMANA DE LA ANTÁRTIDA

La Antártida, (el polo sur), con sus 14 millones de Km2 sigue siendo el continente más enigmático y poco conocido de nuestro planeta. El hallazgo de un enorme lago de agua dulce (lago vostok), emplazado por debajo de la espesa cubierta de hielo de la Antártica Oriental, ha sorprendido a los científicos de todo el mundo.
La Antártida es cuatro veces mas grande que los Estados Unidos, tiene el continente más cercano que es Sudamérica (La tierra de Fuego) a 3000 Km., su altitud máxima es de 4.900 metros (la mayor del planeta) es el más antiguo continente compuesto en su mayoría de altas montañas recubiertas de hielo y grandes lagos interiores, es fácil esconder una base sin ser descubierta jamás y más aún si es subterránea, fuera del alcance de los satélites espía, además de que la Antártica hoy en día solo ha sido explorada una mínima parte.

Por lo que se refiere a la Antártida, es importante la utilización que de ella hicieron los navíos de la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine). Durante la Segunda Guerra Mundial estaba sin cartografiar y resulta que los lobos de mar al mando del Almirante Dönitz sabían de la existencia de las grutas antárticas donde un navío se podía cobijar sin ningún problema, llevar a cabo reparaciones, descansar la tripulación y estar tranquilamente sin riesgo alguno a ser localizados.

Pero los planes del Tercer Reich y las actividades de la Kriegsmarine respecto del territorio antártico iban mucho más lejos: los alemanes reclamaron la soberanía sobre un enorme territorio antártico al que denominaron “Neuschwabenland” (Nueva Suabia, en español). En éste territorio construyeron varias bases permanentes, siendo la principal la denominada como “Neuberlin” (Nuevo Berlín).

El Almirante Dönitz, que estaba al mando de la flota de submarinos del Tercer Reich, había declarado durante la guerra lleno de orgullo: “La flota alemana de submarinos está orgullosa de haber construido para el Führer, en otra parte del mundo, un Shangri-La, una fortaleza inexpugnable” Expedición Alemana Antártida 1938-1939. Recordemos algo, este señor, Dönitz, no era ningún “pendejo” era el comandante en jefe de toda la flota marina Alemana, dudo mucho que emitiría semejante comunicado como el citado anteriormente sin ser verídico.

La historia de la exploración antártica alemana se remonta al año 1873, en los siguientes 60 años tuvieron lugar otras ocho expediciones. En los años previos a la guerra, los deseos hegemónicos de los jefes militares alemanes se hicieron cada vez más fuertes, teniendo la firme intención de construir una base militar en el hielo antártico. En ese tiempo no existía sobre el Polo Sur tratado internacional alguno y una toma de posición respecto a tales deseos territoriales poco antes del estallido de la inminente guerra mundial pareció, estratégicamente hablando, tener mucho sentido.

En colaboración con la Lufthansa alemana, se desarrolló y llevó a cabo la idea de una operación político-militar, no obstante bajo la apariencia de ‘operación civil’. El mando de esta empresa la recibiría el experimentado capitán polar Alfred Ritscher. Como barco se eligió el “Schwabenland” (Suabia en español, el nombre de una región alemana), un barco portador de hidroaviones de la Lufthansa desde el que, con ayuda de catapultas de vapor, podían despegar hidroaviones Dornier “Wale” de 10 toneladas de peso.

A mediados de Noviembre de 1938, mientras se preparaba el barco “Schwabenland“, la Sociedad Alemana de Viajes Navales Polares invitó a Hamburgo al por entonces ya legendario explorador antártico norteamericano Richard Byrd, con motivo del visionado especial de su nueva película antártica. Esta película fue proyectada en Urania, Hamburgo ante 82 asistentes, de los cuales 54 eran miembros de la tripulación del “Schwabenland“, como forma de adiestramiento y preparación ante la inminente expedición.

Ironía de la historia que exactamente este Richard Byrd en el año 1947 con el rango de almirante de los EE.UU. dirigiera la mayor operación militar en la Antártica, la Operación Highjump. Todo indica que aquella, hasta hace poco secreta operación, que muy probablemente tenía como objetivo la destrucción de la base alemana conocida como ‘base 211‘, fracasó completamente.

¿Qué estaban haciendo realmente los Alemanes en la Antártida? ¿Acaso tenia algo que ver con la tecnología Vril que tanto estudiaron? Muchos hemos pensado erróneamente que solo hay instalaciones civiles, pero hemos estado equivocados. Existen bases militares tanto Rusas como Norteamericanas con personal civil de apoyo pero bajo jurisdicción militar.

OPERACIÓN HIGHJUMP

Entre finales de 1946 y comienzos de 1947, la mayor fuerza militar expedicionaria que los EE.UU. haya enviado a la Antártida hasta el presente comienza a desplegarse desde las bases norteamericanas en el Mar de Ross (al sur de Nueva Zelandia) hacia el continente, divididos en tres grupos convergentes, iniciando una invasión de vastos alcances.

La Task Force 68, la fuerza invasora, está compuesta por 13 barcos (entre rompehielos, destructores, cargueros y buques tanques de aprovisionamiento), 2 lanzadores de hidroplanos, un buque de comunicaciones, un submarino (el Sennet) y un portaviones (el Phillipine Sea); los efectivos embarcados suman 4.200.

Oficialmente la Operación Highjump eran simples maniobras que tenían por objeto “probar equipos militares y tropa en condiciones antárticas“, ¿maniobras militares para probar equipo y justo después de la guerra?…la operación era liderada por el Almirante Richard Byrd. Richard Byrd participa en la Operación High Jump como oficial a cargo de la misma en tanto que el comando de la Task Force 68 recae en el almirante en activo Richard H. Cruzen.

La expedición estaba planeada y equipada para una duración de 6 a 8 meses. La misión es esencialmente militar, se ha desestimado la participación de observadores extranjeros y ha contado con el concurso de un limitado número de científicos especializados, lo cual destaca su carácter prioritariamente militar.

La magnitud del esfuerzo aeronaval sumado ha trascendido sobre algunos de los verdaderos objetivos de la misión, serán motivo de especulación todavía décadas más tarde sobre sus verdaderos fines.

Como se comentó antes, esta operación estaba destinada a durar al menos 8 meses, sin embargo tan solo después de 6-8 semanas todo este contingente regresa. Pero esto no queda aquí, no solamente regresaron sino que NO lo hicieron todos. Se calcula que las bajas fueron de 1500 soldados, aviones y barcos completamente destruidos; pero ¿por quien?

Los fuertes rumores apuntan a una posible batalla entre los Norteamericanos y los Nazis que anteriormente habían declarado tener bases en la Antártida, estos habrían huido desde Noruega y contaban en 250.000 efectivos y misteriosamente, en Alemania habían desaparecido por lo menos 100 barcos/submarinos de guerra; y como muestran los hechos, los Norteamericanos regresaron vencidos.

Felipe Botaya escribe en sus libros toda la experiencia que ha tenido a lo largo de sus investigaciones, su trilogía de libros sobre la segunda guerra mundial ha dejado a muchos pensando. Sus libros son “Antártida 1949 – La guerra que nunca existió“; “Kronos, la puerta del tiempo – El arma más poderosa del tercer Reich” y “Operación Hagen – El proyecto de investigación nuclear que pudo haber cambiado la segunda guerra mundial“

Según el investigador portugués J. Garrido, una semana antes de la rendición alemana en 1945, el comandante de la flota de submarinos alemanes, Almirante Doenitz, afirmaba que nunca se rendiría a los Aliados.

Si el propósito declarado de la operación era el del entrenamiento de personal y puesta a prueba de equipos militares en condiciones extremas, ¿por qué era necesario enviar tantos barcos, unidades y soldados y por qué se prohibió la presencia a observadores extranjeros?

Sin saberse por qué, Byrd regresa a Estados Unidos en Febrero de 1947 y declara en una entrevista que le hace un reportero que era “necesario para los Estados Unidos tomar acciones defensivas contra aviones de combate enemigos que vienen de las regiones polares” y que en caso de una nueva guerra “los Estados Unidos serían atacados por aviones que pueden volar de un polo a otro con increíble velocidad“. Otras extrañas declaraciones realizadas en Estados Unidos por Byrd y otros militares en ruedas de prensa hablaban de avistamientos y encuentros con aeronaves de altas capacidades no comparables con los más avanzados aviones a reacción de la época.

"Debo escribir este diario a escondidas y en absoluto secreto. Se refiere a mi vuelo Ártico del 19 de febrero del año 1947. Vendrá un tiempo en el que la racionalidad de los hombres deberá disolverse en la nada y entonces se deberá aceptar la inevitabilidad de la Verdad. Yo no tengo la libertad de divulgar la documentación que sigue, quizás nunca verá la luz, pero debo, de cualquier forma, hacer mi deber y relatarla aquí con la esperanza de que un día todos puedan leerla, en un mundo en el que el egoísmo y la avidez de ciertos hombres ya no podrán suprimir la Verdad." -Richard Byrd-

El almirante Byrd dejó -aparentemente- un diario escrito, en donde relataba en detalle las experiencias que tuvo en sus viajes a la Antártida. Según este diario, en 1947 voló al Polo Norte y en lugar de ir sobre el polo realmente habría entrado en la Tierra interna. En su diario habla de entrar en el interior hueco de la Tierra junto con otros y de viajar mil setecientas millas sobre montañas, lagos, ríos, vegetación verde, y vida animal. Dice haber visto monstruosos animales parecidos a los mamuts de la antigüedad moviéndose entre la maleza. Finalmente encontró ciudades y una próspera civilización.

Al final su avión fue saludado por máquinas voladoras de un tipo que nunca había visto antes. Le acompañaron a un lugar de aterrizaje seguro y fue saludado graciosamente por emisarios de Agartha, según la tradición oriental, una ciudad o un reino constituido por numerosas galerías subterráneas extendidas por toda Asia y el mundo. Curiosamente, este relato tiene mucho que ver con las investigaciones Nazis relacionadas con las Sociedades Thule y Vril.

El Almirante Byrd declara que los Polos Norte y Sur son sólo dos de las muchas aberturas al centro de la Tierra. El Almirante también declara que la Tierra interna tiene su propio sol. La teoría de Byrd es que los polos de la Tierra son cóncavos, en vez de convexos, y los barcos y aviones pueden en efecto navegar o volar hacia dentro.

En estas operaciones también participó la URSS en conjunto con EEUU, no tengo muy claro el propósito ya que como sabemos estas potencias iniciaban la “guerra fría” y venían de desmantelar toda la tecnología Nazi. Lo cierto es que, y como nota curiosa, estas dos potencias “victoriosas” en la segunda guerra mundial, unieron fuerzas para una “visita” a la Antártida. Actualmente son las grandes potencias del mundo y en la Antártida inicialmente SOLO habían 2 bases (oficialmente) permanentes, una Rusa y otra Norteamericana; hoy en día existen otras como la base conjunta franco-italiana.

En algún momento de la historia, Argentina declaró su interés en la exploración de la Antártida y su legítimo reclamo de las islas cercanas a su costa, (tres archipiélagos: islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur) entre Argentina y la Antártida…poco después se dio lugar a la guerra de las Malvinas, en donde el Reino Unido reclamaría estas tierras como suyas. ¿Pero que quería el reino unido en estos islotes tan alejados de su territorio?  Por su puesto que esta fue una jugada estratégica…pero buscando que? Todavía en nuestros días estos archipiélagos son considerados por la Naciones Unidas como territorios en litigio. Y más aún, ¿por qué solo 2 o 3 países son los que tienen autoridad absoluta en la Antártida…?

Estuve usando Google Maps para echarle un ojo a ese lejano territorio, sin embargo solo está permitido ver las zonas en donde están situadas las bases antes mencionadas, el resto del continente (casi tan grande como toda Sudamérica) no se puede apreciar. Haciendo uso de Google Earth puedes ver solo un continente “pintado” de blanco, incluso de forma descarada hay “parches” sobre “cosas” que se supone no debes ver. Por cierto, los Rockefeller también están por aquí, en la Meseta Rockefeller. Allá también se encuentra la organización Greenpeace, y …está financiada por los Rockefeller! …..

Toda la Antártida se encuentra actualmente regida bajo un estricto protocolo de seguridad en donde está prohibido la navegación aérea sin una previa autorización, tampoco está permitido difundir fotografías sin autorización. ¿Pero por qué? ¿Porqué apoderarse de este continente? ¿Qué es lo que ocultan?

Otro dato de interés, Wernher von Braun visitó la Antártida 2 años antes de que el hombre “pisara” la luna….curioso ¿no?

Toda esta operación fue un total misterio, la prensa, políticos y demás estuvieron haciendo presión exigiendo que se les informara de lo que allí sucedía. En los Estados Unidos fue muy difícil justificar a la opinión pública las bajas acaecidas en la Antártida, pero el caso fue oficialmente cerrado. Los militares llamaron a esta operación como “la guerra de los pingüinos” (en modo de burla), después de que el gobierno federal declarara una y otra vez a la suspicaz opinión pública norteamericana que en la Antártida sólo vivían pingüinos y que las bajas de personal militar se debían a desafortunados accidentes.

El Almirante Byrd tuvo que enfrentarse a un secreto y minucioso interrogatorio de las autoridades norteamericanas. Pero aún después de terminarse la Operación High Jump, siguieron ocurriendo cosas extrañas: James Forrestal, Secretario de Defensa en el período de la operación, es internado en 1948 en un hospital debido a problemas psicológicos, según se sabe comenzó a sufrir repentinamente de “alucinaciones” después de los eventos que “pudo” saber/ver en la Antártida; posteriormente muere cayendo, en extrañas circunstancias de un décimo piso, aunque oficialmente se consideró suicidio.

El 8 de Enero de 1956, varios investigadores de una expedición científica chilena en la Antártida observaron, durante varias horas, OVNIs en forma de “puro” y de disco evolucionando en el cielo de la área del Mar de Weddell. En aquel mismo año de 1956, una nueva operación militar fue intentada por los norteamericanos, la Operación Deep freeze, y los resultados fueron peores que los de la anterior.

Para 1958 se realizó otra operación, esta vez mucho más pequeña que la última. Según varias fuentes  se llevaron armas nucleares y se emplearon tres veces: el 27 y 30 de Agosto y el 9 de Septiembre. Ninguno de los tres misiles atómicos explosionó en el suelo antártico, sino que, sin encontrársele explicación, estallaron en pleno vuelo sobre el mar cuando se dirigían a su objetivo.

Estas explosiones atómicas serían (según esta teoría) la causa del actual agujero de la capa de ozono en la Antártida.  Tengamos en cuenta que los norteamericanos no habían tenido reparos en lanzar dos bombas atómicas contra los núcleos civiles japoneses de Hiroshima y Nagasaki, en que perecieron carbonizadas cientos de miles de personas inocentes y quedaron con graves secuelas de por vida otros tantos. ¿Podían tener entonces reparos en lanzar bombas atómicas contra un continente sólo habitado por nazis y pingüinos?

Posteriormente, el gobierno de Sudáfrica declara detectar dos emisiones electromagnéticas de alta energía, comparables con explosiones nucleares en la área antártica cercana a sus costas, que corresponde a la zona de Neuschwabenland, una manifestación de carácter subterránea y otra en la superficie. Otros avistamientos conocidos de OVNIs en la Antártica fueron declarados en los años siguientes, especialmente los de 1964 y 1969, por parte de personal de bases militares tanto argentinas como chilenas.

En este enlace proporciono un archivo MP3 para descargar una conversación entre Felipe Botaya, Miguel Celades y José Luis (de mundodesconocido.com). Ellos tienen una conversación muy interesante en donde comparten sus opiniones acerca de los misterios que rodearon (y aún siguen) a la segunda guerra mundial, temas que no son muy conocidos. De mucho interés!