Preppers, preparados para el Apocalipsis

Independientemente de las probabilidades de producirse un gran colapso del sistema económico y social o un gran desastre natural que afecte al planeta de forma global, cambiaría radicalmente nuestra forma de vida. Si se llegara a producir el 'Apocalipsis', no hay duda de que los Preppers serían los mejores preparados para sobrevivir...




Aunque los preppers se dieron a conocer gracias al apocalisis maya, no se trata, ni mucho menos, de un fenómeno actual. El origen de los preppers se remonta a la Guerra Fría, cuando la amenaza de una guerra nuclear era tangible y real.

En la década de los 60 y 70 tener un búnker debajo de casa con provisiones para sobrevivir durante décadas era algo habitual. Aunque en los 80 el movimiento declinó, hubo repuntes coincidiendo con distintos “finales del mundo”, como el que algunos pronosticaron debido al efecto 2000. La considerada como “tercera ola” de los preppers comenzó, no obstante, tras los atentados del 11-S y continúa hasta nuestros días, alentada por la amenaza del terrorismo islámico, el cambio climático, la gripe aviar y, estos días, o el apocalipsis maya.

Los 'preppers' difieren sobre el origen del apocalipsis, pero todos tienen claro que el fin de la civilización llegará tarde o temprano. Entre los preppers existen continuas discusiones sobre el origen del desastre, y no hay un consenso sobre el mismo. Algunos tienen explicaciones religiosas, pero la mayoría carecen por completo de estas. Lo que todos tienen claro es que el fin de la civilización llegará tarde o temprano. Su idea es simple: el fin del mundo está cerca y, cuando llegue, sólo sobrevivirán aquellos que estén debidamente preparados. Hay quién ha convertido la supervivencia en su proyecto de vida.

El movimiento 'prepper' se hace cada vez más visible en Estados Unidos gracias a la proliferación de páginas web y grupos en las redes sociales. El programa Doomsday Preppers, en National Geographic, los dio a conocer al gran público durante cuatro temporadas donde preppers de todo el país cavaban túneles, diseñaban artefactos y ponían a sus hijos a hacer flexiones. Algunos 'preppers' han protestado por el tono caricaturesco de la serie e insisten en las virtudes de su afición: la independencia, las habilidades físicas o el respeto al medio ambiente. Y dicen que la mayoría lleva una vida tradicional. 


La supervivencia 


La escritora Lynda King, autora del libro 'Preppers: History and the Cultural Phenomenon', establece tres categorías de preppers: para empezar, los “prácticos”, “cuya preparación se limita a planear emergencias básicas, normalmente relacionadas con el hogar, como incendios o clima extremo”.  Los prácticos suelen tener un kit para sobrevivir 72 horas en caso de desastre, como recomienda el Gobierno. Luego están los “preppers a tiempo completo”, gente que “tiene un pie en el mundo real del siglo XXI, donde tienen trabajo, un hogar y una familia, y otro pie en un mundo donde se esfuerzan en hacerlo todo ellos solos, como cultivar y preservar su propia comida”. 

La tercera categoría, según King, la conforman los “preppers de dificultades sociales” o campeones de la supervivencia. A estos se les conoce, también, como “survivalistas” y son auténticos Rambo capaces de perseverar en las condiciones más extremas. “Están muy centrados en amenazas y acontecimientos específicos que pueden traer un serio desorden civil. Sus esfuerzos de preparación seguramente incluyen cosas como la supervivencia en la naturaleza o defensa personal”. 

La escritora reconoce que la imagen del 'prepper' está perjudicada por ejemplos dañinos como el Ted Kaczynski, alias Unabomber, el anarquista hermitaño que estuvo 17 años atentando con bombas caseras. Grupos armados radicales como la secta de Waco, en Texas, que esperaba el fin del mundo; o Timothy McVeigh, terrorista radicalizado en el mundo de las armas y el survivalismo antigobierno, culpable de matar a 168 personas en Oklahoma City en 1994. “El término ‘prepper’ parece conjurar imágenes de ermitaños de ojos salvajes atrincherados en una cabaña remota, rodeados de armas”, dice King. “Esta gente probablemente está ahí fuera, en algún lugar, pero creo que son la excepción, más que la regla”.

El movimiento también ha sido considerado una consecuencia del alarmismo que practican los medios de comunicación estadounidenses. Entre los medios e internet, mucha gente ha desarrollado la sensación de que ahí fuera hay una calamidad que tiene que ser evitada, así presentamos a alguno de ellos:

El veterano Bruce Beach


Bruce Beach, un profesor de instituto jubilado, es uno de los preppers más veteranos de América. Desde su sede en un pueblo cercano a Toronto (Canadá) dirige una activa comunidad de ellos, organizada bajo las siglas SAFE (Safe America For Everyone). Construyó su primer refugio antiatómico durante la crisis de los misiles en los 60 y desde entonces se ha preocupado con insistencia ante la posibilidad de una destrucción total.  En los 80 tuvo una maravillosa idea: ¿por qué no convertir su principal afición en un negocio? Entonces construyó Ark Two, un búnker laberíntico formado por 42 autobuses escolares enterrados bajo tierra. Cada autobús se puede alquilar a modo de apartamento e incluye una cocina, una ducha y habitaciones separadas para niños y adultos. El apocalipsis maya le vino de perlas. Tal como explicó a The Canadian Press, el inminente fin del mundo hizo que se llenasen sus instalaciones, aunque él asegura que la verdadera amenaza vendrá de Corea del Norte. 



Lu Zhenghai (China)


Lu Zhenghai, un ciudadano del noroeste del país asiático, ha gastado los ahorros de toda su vida (en torno a 160.000 dólares) en la construcción de una embarcación que le proteja de la inundación que pueda acabar con el mundo. Su peculiar arca de Noé, diseñada por él mismo, mide unos 20 metros de largo, 15 de ancho y pesa 80 toneladas.

Patrick Geryl (Bélgica)


El escritor Patrick Geryl lleva varios años insistiendo en la idea de que el mundo va a acabarse, según sus propias palabras, una gigantesca llamarada solar impactará en la Tierra y destruirá la civilización. Aunque Geryl se presenta a sí mismo como astrónomo, sus ideas tienen poco que ver con la ciencia, algo que no le ha impedido editar un libro que explica cómo sobrevivir al apocalipsis.  Se ha refugiado en un pequeño búnker de Sudáfrica y ha gastado más de 130.000 dólares en armas, munición, tabletas para purificar agua, comida enlatada… Todo lo necesario para recolonizar la tierra.

Michael Sanderson (Reino Unido)


“La gente me pregunta por qué soy un prepper”, explicaba el soldado británico retirado Michael Sanderson al Daily Mail. “Me desconcierta esa pregunta. Lo que le digo a la gente es que no entiendo por qué ellos no lo son”. Sanderson está convencido de que el fin del mundo está muy cerca. Por ello, tiene un refugio secreto a sólo 15 minutos de su casa, al que llevará a su mujer y sus dos hijos –con los que ha practicado varios simulacros de evacuación– si las cosas se ponen feas. Sanderson decidió prepararse para una eventual tragedia al ver lo que ocurrió en Nueva Orleans tras el impacto del huracán Katrina. En su opinión, el desastre no tiene por qué ser global, pero si pasó aquello en Estados Unidos, ¿por qué no va a ocurrir en Inglaterra? Lo que más le preocupa es que después del desastre haya personas que intenten robar sus provisiones. En ese caso, tiene claro cómo actuar: “Haré lo posible por evitar una confrontación letal, pero si acabamos en una situación en que no haya leyes tendré que usar la fuerza para defender a mi familia”.



Yang Zongfu (China)


El empresario chino Yang Zongfu, de 32 años, es otro convencido de que el fin del mundo llegará tarde o temprano, y para librarse de él ha diseñado unas esferas “anti-desastre”, a las que ha dado el nombre de Atlantis. Se trata de unas enormes bolas de acero de unos cuatro metros de diámetro y tres toneladas de peso que guardan en su interior un habitáculo personal (con cinturón de seguridad). Según su creador, podrían resistir erupciones volcánicas, tsunamis, terremotos y cualquier tipo de ataque nuclear. En verano hizo una demostración pública del ingenio: arrojó la esfera, con él dentro, por un barranco, la prendió fuego y la sumergió en un estanque. El invento tiene un precio de cinco millones de yuanes (unos 608.000 euros) y, con motivo del apocalipsis maya recibió de 20 pedidos.

Rober Bast (Australia)


El australiano Rober Bast es el líder de la comunidad prepper de su país. Desde su sitio web Survive 2012 da consejos para sobrevivir al desastre y gestiona su comunidad de fieles. Según explicó a la CNN, ha gastado más de 350.000 dólares en generadores, comida, agua, quemadores de gas y una furgoneta con la que llevar a su familia a un refugio seguro que ha construido lejos de la costa (a unos 500 metros sobre el nivel del mar). Lo que no tiene tan claro Bast es qué desatará la tragedia: “Puede que el Sol destruya la red eléctrica, que aparezca una gripe pandémica, que un asteroide, un cometa o un meteoro se estrelle en la Tierra o puede que se invierta el polo magnético de la Tierra”. 

Otra posible amenaza es la extinción de las abejas, que podría traer el colapso de la agricultura; el hundimiento del dólar o una crisis del petróleo. No faltan las teorías políticas: el miedo a un golpe de Estado, a una guerra racial o a supuestos planes del Gobierno para controlar a la población introduciendo drogas en el abastecimiento de agua. Las teorías más extremas incluyen un apocalipsis zombi... Pase lo que pase habrá que estar preparado.

Fuentes: Reuters-ElConfidencial