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sábado, 18 de mayo de 2019

El domo de Runit, el "ataúd nuclear" que gotea material radioactivo en un atolón del océano Pacífico

La campanada de alerta la volvió a hacer sonar el propio secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, mientras hablaba con un grupo de estudiantes en Fiyi: "Acabo de estar con la presidenta de las Islas Marshall (Hilda Heine), y está muy preocupada por el riesgo de que se filtre el material radioactivo contenido por una especie de ataúd que hay en el área", dijo.

martes, 1 de agosto de 2017

El Reloj del Apocalipsis: Una catástrofe global se acerca

El reloj del apocalipsis es un concepto muy real que analiza la situación actual de la especie humana y las oportunidades que existen de que desaparezcamos del planeta bajo una desastrosa catástrofe...

sábado, 1 de febrero de 2014

Contrataque nuclear: cómo funciona el botón del Juicio Final en Rusia

El mayor elemento de disuasión nuclear de Rusia es un sistema que garantiza un ataque nuclear de respuesta, incluso en caso de la destrucción total de las líneas de mando y comunicación y muerte de personas clave. Se conoce en Rusia como 'Perímetr'.

Conocido de Estados Unidos como 'la Mano Muerta' ('Dead Hand'), el sistema fue desarrollado en la URSS y puesto en servicio en 1985, a raíz de la aparición en EE.UU. de la 'Guerra Nuclear Limitada', que preveía la realización de ataques contra los objetivos más importantes: bases de lanzamiento, aeródromos, grandes núcleos de transporte e industrias. El resultado de este ataque demoledor debía ser la destrucción de los centros de mando militar y político del enemigo, evitando que alguien pudiera tomar la decisión de efectuar un ataque de respuesta...


miércoles, 1 de enero de 2014

Las drogas y la máquina de guerra de Estados Unidos

El ex diplomático canadiense Peter Dale Scott aprovecha su jubilación para estudiar detalladamente el Sistema de Estados Unidos y sigue describiéndolo en sus libros. En esta entrevista responde a nuestro colaborador Maxime Chaix, traductor de sus trabajos al idioma francés.



Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted estudia profundamente lo que usted llama la «conexión narcótica global». ¿Puede aclararnos esa noción?


Peter Dale Scott: Permítame, ante todo, definir lo que yo entiendo por «conexión narcótica». Las drogas no entran en Estados Unidos por arte de magia. Importantes cargamentos de droga son enviados a veces a ese país con el consentimiento y/o la complicidad directa de la CIA... 

El estado español y la venta de armamento en el mundo.

Los seis grandes países mundiales exportadores de armamento son; Alemania, China, EEUU, Francia, Reino unido y Rusia, que suministran en torno a tres cuartas partes del valor de las armas que hay en el mundo. 

En plena crisis económica, en  el estado español se ha facturado en el primer semestre del año 1821 millones de euros gracias a la exportación de armas.

El estado español ha aumentado un 194 % la venta de armas frente al mismo periodo del 2012 y esta instalado entre los 8 primeros países del mundo exportadores de armamento.

Después de observar estos impresionantes beneficios y la subida que experimenta el estado español en el ranking mundial de fabricantes de armamentos, actualmente instalado entre los ocho primeros del mundo, los ministros estatales volverán a sacar pecho sobre sus políticas económicas, que tanto bien hace a los bolsillos de los grandes empresarios. Los gobernantes y las distintas empresas beneficiadas por la venta de armamentos se frotan las manos sumando cifras, que irán a engordar sus respectivas cuentas bancarias, por que con las guerras y sus consecuencias devastadoras también ganan dinero...


domingo, 25 de agosto de 2013

Una operación secreta neutraliza la mayor amenaza nuclear dejada por la URSS

Ingentes cantidades de plutonio reutilizable que permanecían sin control han sido selladas por un grupo de científicos en una misión que se ha ocultado al público durante 17 años


 
Entre 1949 y 1989, la Unión Soviética convirtió la región de Semipalatinsk (Kazajistán) en el mayor laboratorio de pruebas atómicas de la historia. Durante cuarenta años se detonaron hasta 465 bombas que liberaron mayores cantidades de radiactividad que el desastre de Chernóbil, dejando atroces secuelas que aún hoy son visibles en una ciudad donde la incidencia de tumores es un 30% mayor que en otras zonas del país.
 
Más de 20 años después de que detonaran la última bomba, ha finalizado una operación mantenida en secreto por científicos e ingenieros rusos, kazajos y americanos que han conseguido sellar y aislar este arsenal radiactivo de 200 kilos de plutonio fértil que permanecía desprotegido y sin vigilancia desde que los rusos lo abandonaron tras la caída de la URSS.
Desde entonces, suficiente plutonio como para fabricar docenas de bombas atómicas permaneció abandonado en los túneles y contenedores de las instalaciones fantasma al alcance de los habitantes de la zona, quienes se colaban furtivamente para robar objetos que vender.


Uno de los contenedores empleados durante las pruebas nucleares


Una misión para hacer el mundo más seguro

Esta situación comenzó a principios de los años 90, pero no fue hasta 1997 cuando se pusieron en marcha medidas para arreglar tamaño despropósito, que ponía en peligro la salud de millones de personas. Fue gracias al científico nuclear Siegfried S. Hecker quien, horrorizado tras conocer los hechos en un viaje a Kazajistán, logró que un grupo internacional de científicos e ingenieros obtuvieran el apoyo de sus gobiernos para embarcarse en esta operación secreta. Financiada por los EEUU con 150 millones de dólares,  la misión pretendía neutralizar lo que para los científicos constituía la mayor amenaza nuclear dejada por el legado soviético.
 
“El  mundo es ahora un lugar más seguro”, reza la inscripción grabada en kazajo, ruso e inglés en el monumento de piedra que ha sido erigido en Semipalatinsk para conmemorar esta gran misión. En un extenso artículo publicado por el Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, se relata con detalle los esfuerzos de este grupo internacional que entre 1996 y 2012 logró sellar con hormigón aquel horrible pasaje de la historia.
Las pruebas nucleares empezaron en 1949 y hasta el año 1962 se lanzaron 116 bombas atómicas que detonaron en la atmósfera, cubriendo de polvo radiactivo casas, plantaciones, ganado y afectando a 1,3 millones de personas, que fueron usadas como cobayas para probar los efectos de la radiactividad.
A partir de los años sesenta, con la aparición de un sentimiento global de consternación frente a los efectos de la contaminación atmosférica producida por las pruebas nucleares, los soviéticos decidieron acabar con las pruebas aéreas y continuar con sus experimentos bajo tierra. Para ello construyeron unas instalaciones subterráneas bajo la montaña Delagen, donde llevaron a cabo otras 340 explosiones más.
Entrada sin vigilancia a Semipalatinsk 21 en 1998
Entrada sin vigilancia al terreno de pruebas atómicas Semipalatinsk-21 en 1998

Un monstruo de plutonio

Este montículo de granito que albergaba 181 túneles repletos de plutonio cobró un aire siniestro para los habitantes de Semipalatinsk, que lo describían como una bestia prehistórica que se alzaba sobre las llanas praderas amenazando la seguridad de la población. “Allí fuera hay un monstruo”, contaba un anciano científico kazajo a los investigadores señalando hacia las puertas de Semipalatinsk-21 en dirección a la montaña Degelen.

Durante años, los habitantes se acostumbraron a la presencia de aquella enorme montaña de plutonio que siguió albergando todo tipo de experimentos con material fisible hasta 1989, cuando se realizó la última explosión. Pocos años más tarde, con el colapso definitivo del régimen soviético, los rusos se marcharon, Kazajistán se independizó y apoyó el desarme nuclear, deteniendo toda la actividad en Semipalatinsk-21 para siempre. Sin embargo, el plutonio seguía allí, repartido por el entramado de túneles bajo la montaña Degelen.
En los años que siguieron, la ciudad se sumía en un progresivo deterioro y muchos de los habitantes que habían trabajado en la construcción de la zona de pruebas nucleares se quedaron sin recursos. Entonces, aquellos que habían participado en las obras y conocían de la existencia de los túneles comenzaron a excavar trincheras empleando maquinaria de minería para acceder a las instalaciones y robar todo lo que pudieran encontrar, incluyendo cobre del cableado eléctrico y raíles una vez usados para transportar dispositivos nucleares hacia las profundidades subterráneas.
 
Durante sus hurtos se exponían a peligrosas dosis de radiación y en una ocasión cinco de los ladrones que dormían en los túneles murieron por inhalar gases envenenados debido a problemas en los sistemas de ventilación. A pesar del riesgo, los científicos no han encontrado evidencias de que desapareciese una cantidad importante de plutonio durante los años sin vigilancia.
Esta dramática situación se mantuvo durante años hasta que, en 1995, un grupo de expertos en seguridad nuclear del Laboratorio de Seguridad Nacional de Los Alamos de Nuevo México visitaron Semipalatinsk y tuvieron conocimiento de que peligrosas cantidades de plutonio en forma reutilizable podrían seguir almacenadas en las instalaciones. Uno de ellos, el director del Laboratorio y científico nuclear Siegfried Hecker, quedo impactado tras la visita y decidió volver dos años después dispuesto a conocer más de cerca en qué estado se encontraban las instalaciones. De vuelta en Kazajistán, Hecker descubrió la falta absoluta de sistemas de seguridad que resguardasen aquel arsenal radiactivo y comprendió que era insostenible y suponía un grave peligro, ya que si había personas que habían logrado entrar en busca de cobre, igualmente podrían hacerlo para robar plutonio. Decidió entonces usar todas sus conexiones personales para poner en marcha una solución conjunta y organizada.
 
Trincheras
Trincheras escavadas por los ladrones de cobre para acceder a los túneles y contenedores subterráneos

Cobre radiactivo en China

Tras hacer indagaciones, Hecker descubrió que los furtivos robos de cobre no eran ocasionales sino que aquella práctica se había instaurado como fuente de recursos de los empobrecidos habitantes de la zona y se había convertido en toda una empresa industrial que estaba llevando a China grandes cantidades de cobre contaminado por la radiación para venderlo. El científico nuclear fue poco a poco siendo consciente del descontrol que regía en aquel lugar, que dejaba a “la disposición de quien lo quisiera coger” material radiactivo con un inmenso poder destructivo.
Hecker logró que las negociaciones para llevar a cabo la misión se acordaran de manera extraoficial entre los equipos de científicos de los tres países, quienes de manera separada lograron obtener el apoyo de sus gobiernos para llevar a cabo la misión de forma secreta. De hecho, a pesar de que Kazajistán firmó en 1993 un tratado contra la proliferación nuclear que le obligaba a declarar todo el material fisible presente bajo su territorio, los tres países decidieron no notificar ni comprometer al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), porque juzgaron que podría comprometer el carácter secreto de la operación y por tanto sus resultados.

Por el momento, los objetivos ya se han cumplido, la mayor parte del plutonio ha sido sellado con hormigón especial y se han impuesto medidas para evitar futuras visitas indeseadas. Sin embargo, ahora el OIEA y Kazajistán se enfrentan a una situación incierta a largo plazo. Deberán resolver si es seguro que el material radiactivo permanezca en su forma de conservación actual, o si habría que buscar alternativas más seguras aún, que eliminen completamente la posibilidad de que futuros ladrones encuentren formas de acceder a él y que reduzcan los niveles de radiación ya excesivamente altos en zonas de la región.