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lunes, 10 de noviembre de 2014

Urnas o armas : democracia y dominio mundial de EEUU

La base política de la “guerra contra el terrorismo” del régimen de Washington es un ataque planetario y continuado contra los gobiernos independientes. La principal razón por la que Washington se empeña en guerras, sanciones y operaciones clandestinas para asegurar su poder en el exterior es que sus clientes no consiguen ganar en elecciones libres.

Un breve repaso a resultados electorales recientes muestra el escaso atractivo que tienen para sus votantes los partidos apoyados por Washington. La mayoría de los electorados democráticos rechazan a los candidatos y partidos que apoyan la agenda global estadounidense: políticas económicas neoliberales; una política exterior muy militarizada; la colonización y anexión israelí de Palestina; concentración de la riqueza en el sector financiero; y escalada militar contra Rusia y China. Mientras la política de EE.UU. intenta volver a imponer el saqueo y el dominio de la década de los noventa mediante regímenes clientelares reciclados, los electorados democráticos desean avanzar mediante gobiernos menos belicosos y más inclusivos que restauren los derechos laborales y sociales...



EEUU pretende imponer el mundo unipolar de la era Bush padre y Clinton y se muestra incapaz de reconocer los enormes cambios que ha experimentado la economía mundial, entre otros el ascenso de China y Rusia como potencias, la aparición de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otras organizaciones regionales y, sobre todo, el aumento de la conciencia democrática de los pueblos.

Al no poder convencer a los votantes mediante la razón o la manipulación, Washington ha optado por intervenir mediante la fuerza y financiar a organizaciones que subviertan el proceso electoral. La facilidad con que la política exterior de EE.UU. recurre a las armas y la coacción económica cuando no consigue el “resultado apropiado” mediante las urnas muestra su naturaleza profundamente reaccionaria. Reaccionaria tanto en sus fines como en los medios utilizados para conseguirlos. En la práctica, las políticas socioeconómicas imperiales aumentan las desigualdades y reducen el nivel de vida. Los medios para conseguir el poder, los instrumentos de esas políticas, que incluyen guerras, intervención y operaciones encubiertas, son similares a los de los regímenes extremistas y cuasi-fascistas de extrema derecha.

sábado, 1 de febrero de 2014

La guerra secreta de EEUU en 134 países

Actúan en el resplandor verde de la visión nocturna en el Suroeste Asiático y acechan por las junglas de Suramérica. Arrebatan hombres de sus hogares en el Magreb y disparan contra militantes fuertemente armados en el Cuerno de África. Sienten la espuma salada cuando vuelan al ras de las olas desde el turquesa del Caribe al azul intenso del Pacífico. Llevan a cabo misiones en medio del calor agobiante de los desiertos de Oriente Medio y en la congelada Escandinavia. La administración Obama está emprendiendo una guerra secreta por todo el planeta cuya magnitud total no se había revelado nunca del todo, hasta ahora.


A partir del 11 de septiembre de 2001, las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU han ido creciendo de forma inimaginable tanto en efectivos como en presupuesto. Más revelador ha sido, sin embargo, el aumento en los despliegues de operaciones especiales a nivel global. Esa presencia –en estos momentos en casi el 70% de las naciones del mundo- proporciona nuevas pruebas del tamaño y alcance de una guerra secreta que se está librando desde Latinoamérica a las tierras más remotas de Afganistán, desde las misiones de entrenamiento con sus aliados africanos a las operaciones de espionaje lanzadas en el ciberespacio...