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jueves, 1 de febrero de 2018

Nuestro universo podría estar lleno de virus alienígenas y deberíamos buscarlos

En un estudio publicado en la revista Astrobiology, sus autores recomiendan a la NASA y otras agencias espaciales dar mayor importancia a los virus extraterrestres, debido a que siguen siendo críticamente poco investigados. Además sugieren que se desarrollen herramientas que permitan detectarlos y realizar pruebas para verificar si esos organismos alienígenas pueden sobrevivir en nuestro medio, incluso si pueden atacarnos. El artículo tiene como objetivo corregir esos descuidos y pide que se cree una nueva disciplina científica, la "astrovirología".

 Dibujo artístico de la superficie de TRAPPIST-1f, un planeta parecido a la Tierra en el sistema TRAPPIST-1. Imagen: NASA/JPL-Caltech

jueves, 18 de diciembre de 2014

El plan de Naciones Unidas para comunicar el fin del mundo

Un grupo de expertos ha elaborado un protocolo de actuación en el caso de que un meteorito suponga un grave peligro para la Tierra.

En Armageddon, después de una lluvia de meteoritos que causa estragos en Nueva York, los expertos de la NASA inspeccionan el espacio y descubren algo terrorífico: un asteroide del tamaño de Texas se dirige a la Tierra a toda velocidad. Si impacta contra el planeta, causará una catástrofe de tal magnitud que extinguirá la vida sobre la faz de la Tierra. Al descubrir el terrorífico futuro de nuestro mundo, los científicos ponen manos a la obra para encontrar una solución que consiste en desintegrar el asteroide antes de que éste destruya la Tierra. 

Los desastres naturales que amenazan el futuro de nuestro planeta son un tema recurrente en el cine. Pero ¿y si el peligro fuese real? ¿Cómo nos enteraríamos de que el fin del mundo está cerca o que sólo es cuestión de horas o minutos? ¿Cómo habría que anunciarlo a la población? ¿Y quién debería hacerlo? 


Red Internacional de Alerta de Asteroides 


La idea, aunque quizá lo parezca, no es para nada descabellada. En 2008, los astrónomos detectaron el asteroide TC3 en trayectoria de colisión con la Tierra. Sin embargo, los expertos del Centro de Planetas Menores en el Observatorio Smithsonian de Astrofísica, institución que recopila las observaciones de asteroides y cometas, no recibieron permiso para informar oficialmente sobre ese objeto que viajaba a toda velocidad hacia Sudán hasta varias horas después de haberlo identificado. El problema: no sabían cómo hacerlo. No existía un protocolo preparado para anunciar al mundo que se tomasen las medidas necesarias para mitigar daños. Por suerte, el TC3 sólo tenía el tamaño de un coche y no provocó grandes daños: explotó a aproximadamente 50 kilómetros del suelo y los fragmentos del meteorito se desparramaron en el desierto de Nubia, en Sudán. 

Sin embargo, en el espacio existen asteroides de mayores dimensiones capaces de generar catástrofes de gran magnitud. Por ello, desde hace un año, un equipo de científicos e ingenieros designado por Naciones Unidas trabaja en un plan para detectar e informar al planeta cuando se detecte un cometa o un asteroide potencialmente peligrosos. En el grupo hay representantes de todas las instituciones que se dedican a monitorizar y estudiar meteoritos y asteroides: NASA, ESA, JAXA nipona, CNRS francés, Academia de Ciencias Rusa, el Centro Aeroespacial de Alemania y varias instituciones académicas más. Uno de los primeros cometidos de los expertos fue crear un organismo que coordinase y centralizase la respuesta y que fuese el único referente válido para la humanidad. Una entidad a la que se pueda consultar, de la cual fiarse en caso de preocupación y con quien informase con rigor llegado el momento. Esta institución fue bautizada como Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN).

Plan de actuación 


La última reunión de la IAWN se celebró el pasado mes de septiembre y, recientemente, presentó un informe en el que señala cómo debería anunciarse el peligro de que una roca espacial golpee la Tierra. Si el meteorito afectase sólo a una región concreta del planeta, IAWN avisaría directamente a los líderes políticos de los países amenazados y serían estos gobiernos quienes informarían a su población. Si se tratara de una amenaza global, que pusiera en riesgo a buena parte del planeta, habría que decidir de forma conjunta cómo hacerle frente. La “ventaja” en estos casos es que los asteroides más grandes reflejan más luz y se detectan antes, por lo que tendríamos más tiempo para preparar una respuesta. El Grupo Asesor de Evaluación de Misiones Espaciales de la ESA (SMPAG) se encargaría de evaluar la efectividad de la solución propuesta en función de los distintos escenarios que podrían suceder según la velocidad, tamaño, ángulo de entrada, material, etc., del meteorito.

Además de todo esto, el grupo de la IAWN ha creado una escala de riesgo, inspirada en la de los huracanes, para evaluar el peligro que entraña un asteroide. Se denomina escala Broomfield y oscila entre la amenaza de tipo 1 (color verde) para rocas de menos de diez metros de diámetro, y la amenaza de tipo 6 (color negro) en la que se incluirían meteoritos de más de 600 metros que podrían causar una destrucción global en el planeta. Según la IAWN, es seguro que, algún día, la Tierra volverá a recibir el impacto de un asteroide capaz de destruir un pueblo, una ciudad o una región. Lo que no sabemos es cuándo tendrá lugar esta colisión. Con los protocolos instaurados hasta ahora, la IAWN afirma que ya estaría suficientemente preparada para responder proporcionando información científica clara y rigurosa a los gobiernos en el caso de que un episodio así sucediese el próximo año.

sábado, 21 de diciembre de 2013

La NSA espía cientos de millones de celulares diariamente

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos recauda diariamente más de 5 mil millones de registros de ubicación de cientos de millones de celulares en el mundo que le permiten detectar redes de interrelaciones entre usuarios mediante un programa de espionaje mucho más grande en escala que los antes revelados en los documentos secretos filtrados por Edward Snowden, reporta hoy el diario The Washington Post.


Los registros nutren un banco de datos que almacena información sobre la ubicación de cientos de millones de aparatos, y con nuevos programas esto se convierte en una herramienta de vigilancia masiva, informa el rotativo con base en documentos filtrados por el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) y entrevistas con funcionarios estadounidenses.

Un funcionario de la agencia comentó al Post que están recibiendo vastos volúmenes de datos sobre la ubicación de celulares alrededor del mundo a través de intervenir los cables que vinculan a las redes móviles a escala mundial. Aunque la NSA no tiene el objetivo de espiar los datos de ubicación de estadounidenses, obtiene información de manera incidental. Además, reporta el Post, se recaudan datos de celulares de las decenas de millones de estadounidenses que viajan al extranjero cada año.

En escala, dimensión e impacto potencial sobre la privacidad, los esfuerzos para recaudar y analizar datos de ubicación podrían ser insuperables entre los programas de vigilancia de la NSA que se han divulgado desde junio. Analistas pueden encontrar teléfonos celulares en cualquier parte del mundo, rastrear sus movimientos y revelar relaciones secretas entre los individuos que los usan, indica el Post.

Funcionarios estadounidenses aseguraron al rotativo que los programas que recaudan y analizan datos de ubicación son legales y tienen la intención exclusiva de desarrollar inteligencia sobre objetivos extranjeros.

El rotativo explica que la NSA no sospecha de la gran mayoría de los usuarios de celulares, sino que obtiene datos en grueso y con sus herramientas de análisis conocidas como CO-TRAVELER le permiten buscan socios desconocidos de objetivos de inteligencia al rastrear la intersección del movimiento de personas.

Con sólo la información sobre ubicación –o sea, sin intervenir las comunicación en sí– la NSA puede aplicar técnicas matemáticas que le permiten mapear las relaciones entre usuarios de celulares al hacer correlaciones sobre sus movimientos durante periodos de tiempo con miles o millones de otros usuarios con que se cruzan. El Post recuerda que los celulares transmiten de manera constante sus ubicaciones, aun cuando no están en uso en una llamada o enviando textos.

Así, la NSA está rastreando a gente en todas sus actividades –reuniones, citas médicas, si usan hoteles o si están en sus casas– a nivel planetario.

Expertos señalan que aunque uno puede usar técnicas para poner en código sus comunicaciones digitales, es imposible ocultar ubicación si uno no se desconecta por completo de los sistemas modernos de comunicación.

El Post señala que la NSA, al no saber qué fracción microscópica de la información podría necesitar en algún momento, recauda y almacena todo lo que puede: 27 terabytes, según un cálculo, o más del doble de todo el contenido de texto en la colección de la Biblioteca del Congreso, la más grande del país.

Las revelaciones nutrirán el gran debate dentro y fuera de Estados Unidos sobre el espionaje masivo de gobiernos y pueblos que se detonó cuando The Guardian y The Washington Post empezaron a publicar reportajes sobre los documentos filtrados por Snowden hace seis meses. Ese debate ya ha llevado a que el gobierno de Barack Obama anuncie una amplia evaluación de los programas para lograr un mejor equilibrio entre libertades civiles y seguridad, y múltiples audiencias, investigaciones y propuestas legislativas para establecer nuevas normas y mayor transparencia.

Mientras tanto, Brasil y Alemania promueven una resolución ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para abordar el asunto del espionaje masivo; otros gobiernos, incluido México, han solicitado explicaciones sobre el alcance de los programas de espionaje estadounidense empleados contra sus líderes políticos.

Sin embargo, continúan las acusaciones contra los mensajeros en Estados Unidos y Gran Bretaña, donde no sólo Snowden, sino periodistas, son acusados de poner en riesgo la seguridad nacional al reportar sobre los programas de espionaje. El director de The Guardian Alan Rusbridger fue interrogado ante el Parlamento el martes, donde se afirmó que las autoridades británicas evalúan si presentan cargos contra él y su periódico, tal como reportó La Jornada. En Estados Unidos las principales organizaciones de defensa de la libertad de expresión han denunciado medidas contra periodistas por el gobierno de Obama.

Ante esto, el relator especial sobre contraterrorismo y derechos humanos de la ONU, Ben Emmerson, anunció esta semana que está lanzando una investigación sobre los programas de espionaje de la NSA y su contraparte británica GCHQ que culminará en recomendaciones a la Asamblea General de la organización. Emmerson, en un artículo publicado en The Guardian, defendió el trabajo de los periodistas y escribió que la sorprendente sugerencia de que este tipo de periodismo responsable puede de alguna manera ser igualado con asistir y apoyar al terrorismo necesita ser detenida de manera decisiva.

Carl Bernstein, el famoso periodista que reveló, junto con Bob Woodward, el escándalo de Watergate para The Washington Post, envió una carta abierta a Rusbridger afirmando que su obligada comparecencia ante el Parlamento es algo peligrosamente pernicioso: un intento por las autoridades más altas de Reino Unido para cambiar el tema de políticas gubernamentales y secretos excesivos del gobierno en Estados Unidos y Gran Bretaña por uno sobre la conducta de la prensa.

Bernstein acusó que los gobiernos en Washington y Londres parecen tener la intención de armar “las barreras más serias (y de servicio para ellos) contra el reportaje legítimo de noticias –sobre todo del sigilo excesivo gubernamental– que hemos visto en décadas”.

domingo, 6 de octubre de 2013

La NASA cierra

La situación económica delicada de los Estados Unidos comienza a ser preocupante, tanto que desde el propio Gobierno se han encargado una serie de medidas por las que varias de las principales agencias estatales “cerrarán” y una de ella será la “intocable” Agencia AeroEspacial Norteamericana, NASA.

Demócratas y republicanos no han llegado a ningún acuerdo para evitar la paralización de la administración pública, acuerdo que debería haberse producido en el Congreso; de esta oferta el presidente Barack Obama ya advirtió que habría agencias que casi cerraría y una de ellas sería la otrora poderosa NASA.



El presidente Obama dijo al respecto que “la NASA se apaga casi por completo, pero el Control de Misión permanecerá abierto para apoyar a los astronautas que sirven en la Estación Espacial Internacional (ISS)”.

A Karen Nyberg y Mike Hopkins (astronautas) no los dejarán “tirados” en el Espacio, los dos astronautas en el módulo espacial tendrán el apoyo del centro de control y seguimiento como todas las misiones pero si es cierto que la mayoría de las operaciones quedarán suspendidas.

De los 18.000 empleados de la NASA sólo 600 seguirán trabajando, un personal mínimo. Se mantendrán en el espacio los satélites y las naves espaciales pero la información que van enviado se verán afectados por la medida y puede que pasen meses o años hasta que esa información sea analizada.





Se desviará trabajo a otras agencias asociadas y los proyectos que aún no han sido lanzado quedarán suspendidos en tierra sin lanzar.

Entre los principales satélites y misiones que tene la NASA en el espacio debemos destacar los vehículos marcianos Curiosity y Opportunity, las competencias en el Telescopio Espacial Hubble y el Telescopio Espacial Spitzer, que observan el Universo, y sobre el Observatorio de Dinámica Solar, que estudia el Sol. Además se incluye el New Horizons en misión por el Sistema Solar exterior desde 2006 y se espera que a partir de julio 2015 sobrevuele Plutón. La misioón Juno, a mitad de camino a Júpiter, hasta donde se espera que llegue en 2016 o la increíble Voyager 1.

Fuente: http://www.cadizdirecto.com/la-nasa-cierra.html

LAS MONEDAS DE JUDAS: La NASA cierra