Los nazis y las sociedades secretas

Se ha apuntado, con fundamento, que el doctor Walter C. Langer, un psicólogo al servicio, simultáneamente, del Tercer Reich y la OSS estadounidense (organización precursora de la CIA), comunicó la existencia de un informe secreto policial anterior a la guerra en el que se decía que el padre de Hitler era hijo ilegítimo de Maria Anna Schicklgruber, cocinera al servicio del barón Rothschild en Viena. Al conocer su embarazo, en 1837, abandonó Viena dando a luz a Alois, el nombre registrado para el padre de Hitler, Alois Schicklgruber. La historia más comentada es que Alois era fruto de una relación entre la Anna y el hijo de un judío Frankerberger – con  titulo de barón vienense perteneciente a la familia Otteristein. Sin embargo, al parecer los Rothschild jugaron un papel importante. 

Al parecer, cinco años después se casaría con un panadero de nombre Johann Georg Hiedler. Sin embargo, Alois conservó el apellido de su madre, Schicklgruber, casi hasta los cuarenta años, momento en que su tío Johann le ofreció legitimar su apellido. A merced de la escritura ilegible del párroco encargado del registro de nacimientos, Hiedler, se convirtió, intencionadamente o no, en Hitler.

Ya sabemos por investigaciones MÁS que documentadas por el experto Peter Martland, historiador de la Universidad de Cambridge,  que Mussolini fue contratado por los servicios secretos británicos MI5 en 1917 para realizar tareas de espionaje en su país. Mussolini recibía unas 100 libras esterlinas por semana del Gobierno británico (unos 6500 euros actuales), para que escribiera propaganda pro-guerra en el periódico Il Popolo d’Italia. Si Mussolini (espía entrenado por el MI5), que era aliado de Hitler, y éste tuvo relación con los Rothschild desde que era niño…¿realmente quien era Hitler?

Es posible que Hitler descubriera sus antecedentes judíos y su relación con los Rothschild, restableciendo el contacto con la «familia». Esto explica el enorme apoyo económico que recibió de la banca internacional vinculada a la familia Rothschild durante su ascenso al poder, aunque parece un escenario bastante difícil, ya que es muy conocido el rechazo de Hitler hacia los judíos.

En todo este entramado lleno de intrigas comienzan a aparecer una serie de “pactos” entre personajes de ambos bandos, que según se van vislumbrando, se podría decir que luego se abre la puerta a las traiciones y esto trae como consecuencia la inevitable y sangrienta guerra que se dio, en donde las “víctimas” pudieron haber jugado un doble papel...


“Quien conoce la Verdad y no la difunde es un miserable”

Es notorio que algunos autores en Francia han investigado la relación del nacionalsocialismo alemán con las sociedades secretas y las organizaciones iniciáticas. La motivación para ello ha sido el supuesto trasfondo ocultista del movimiento hitleriano. Esta tesis fue propuesta primeramente en el bien conocido y muy exitoso libro El amanecer de los magos, (“El Retorno de los Brujos”) donde el nacionalsocialismo es definido como la unión del “pensamiento mágico” con la tecnología.

Pero mucho más importante para el “trasfondo oculto” del nacionalsocialismo es el papel de la Sociedad Thule. Las cosas son más complejas aquí. Esta sociedad surgió a partir de la Orden Germánica fundada en 1912 y dirigida por Rudolf von Sebottendorf, quien había estado en Oriente y publicó un extraño folleto titulado La práctica de la antigua francmasonería turca. Las prácticas descritas en él involucraban la repetición de sílabas, gestos y pasos, cuya meta era la transformación iniciática del hombre, tal como la alquimia también mencionada. No es claro con qué organización masónica turca estuvo en contacto Sebottendorf, tampoco si él mismo practicó tales cuestiones o simplemente las describió.

Se dice que la Sociedad Thule se dedicaba a las cosas materiales, políticas, sociales y económicas y la Sociedad Vril a los temas del “más allá”.

La sociedad Vril es una sociedad pseudocientífica y esotérica surgida durante el período de la Alemania nazi. Gran parte de sus actividades han sido objeto de numerosas especulaciones, incluyendo la propia existencia de la sociedad. Vril es una sustancia nombrada en la novela de ciencia-ficción The Coming Race, del autor Edward Bulwer-Lytton. Varios lectores teosofistas creyeron que era un relato verídico sobre la existencia de una raza superior que habitaba en las profundidades de la Tierra y que utilizaba una energía llamada “Vril”

El alemán Karl Haushofer, fundó en 1919, una sociedad secreta a la que se le denominó “Los Hermanos de la Luz” y que años después se convirtió en la Sociedad Vril. Integrada a su vez, con iniciados de la orden “Los Maestros de la Piedra Negra” (DHVSS), procedente de la organización germánica de 1917, así como gente de Los Caballeros Negros del Sol Negro, élite de la Sociedad Thule y de SS. Alemania fue, y tal vez lo sea todavía, cuna de organizaciones secretas que se dedicaban a planificar estrategias para tomar el poder.

Según los registros históricos de las sociedades secretas en Alemania, esta organización creía ciegamente en el continente “hiperbóreo” que, presumían sus miembros, habría estado situado en el Mar del Norte y habría desaparecido en las aguas con ocasión de una era glacial. En la mitología griega, Hiperbórea (Hyper Boreas, «más allá del norte») era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia. Su nombre deriva precisamente de que se creía que el dios-viento Bóreas habitaba en Tracia, y los hiperbóreos, sus hijos, lo harían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. Se supone que sus habitantes habían venido hacía mucho tiempo del sistema solar de Aldebarán, que es el astro principal y más brillante de la constelación de Tauro, y que medían cerca de cuatro metros de alto, tenían la piel blanca y eran rubios con los ojos azules. No conocían las guerras y eran vegetarianos (Hitler también lo era). Según los supuestos textos de Thule, los hiperbóreos tenían una tecnología muy avanzada, y habrían utilizado los Vril, naves voladoras, que conocemos hoy en día con el nombre de Ovnis.

Mapa de Abraham Ortelius, Ámsterdam 1597: en la esquina superior derecha dice Hyper Borei y muestra un continente que ocupa toda el área polar

La sociedad Ahnenerbe (Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana) se habría dedicado a estudiar este tema y otros relacionados como las ciudades subterráneas. Sin lugar a dudas estos tipos se tomaron muy en serio este asunto. Esta entidad fue constituía en 1935 a través del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán,  sus actividades fueron inicialmente la antropología y la arqueología con el objetivo de demostrar las teorías de la superioridad racial de la raza aria. Entre sus expediciones arqueológicas, etnológicas y antropológicas, se pueden mencionar a países del Himalaya, Brasil y otros países sudamericanos.

Entre los posibles experimentos a humanos (criminales condenados) llevados a cabo por la sociedad Ahnenerbe en los campos de concentración de Dachau y Struthof-Natzweiler podemos mencionar: resistencia a la altitud, resistencia a la congelación, Infección de heridas con gas mostaza, Inoculación de Tifus, etc.

Thule, había sido la capital del primer continente colonizado por los arios, este se llamaba Hiperbórea y habría sido más antiguo que Lemuria y la Atlántida . Existe en Escandinava una leyenda con respecto a “Última Thule” un país maravilloso en el Gran Norte donde el sol no se pone jamás, y donde vivirían los ancestros de la raza aria. Cuando el continente hiperbóreo empezó a sumergirse sus habitantes empezaron a perforar gigantescos túneles en la corteza terrestre con grandes máquinas, estableciéndose bajo la región del Himalaya. Este reino subterráneo recibía el nombre de Agartha o Agarthi, y su capital se denominaba Shambhala.

En 1938–1939 fue enviada una expedición nazi al Tíbet al mando de Ernst Schäfer, acompañado por cinco sabios alemanes y veinte miembros del la SS. Hilscher, jefe del departamento de esoterismo de la Ahnenerbe, era el propulsor. La misión consistía en entablar lazos con los misteriosos habitantes de la cavernas, pertenecientes al pueblo de Agartha. Por esos tiempos Alemania experimentaba una conversión budista muy importante, en especial en el ámbito partidario. Un pensamiento que también alentó este viaje fue el recuperar la vieja tradición espiritual emparentada con el paganismo (creencia en varios dioses) y la práctica del ocultismo templario, que se decía aún pervivía en aquellas regiones del Asia septentrional.

Los persas denominaron a ese reino subterráneo “Aria” o “Arianne”, el país de origen de los arios. Karl Haushofer (notable investigador de ciencias ocultas) afirmaba que Thule era, de hecho, la Atlántida, y que contrariamente a todos los otros investigadores del Tibet y de la India, decía que los sobrevivientes de Thule-Atlántida se habían dividido en dos grupos, uno bueno y uno malo. Los buenos, que debido a su oráculo tomaron el nombre de Agarthi, se habrían instalado en la región del Himalaya; los malos, que según Haushofer se denominaban los Shambhalla, y que querían reducir a los seres humanos a la esclavitud, se habrían dirigido a Occidente.

La Sociedad Thule se dividió, más tarde, en dos ramas, la rama esotérica de la cual formaba parte Rudolf Steiner, y la rama exotérica de la cual Hitler tomó la dirección. Algunos autores afirman que los exotéricos habían mantenido debates judiciales y condenado a muerte a seres humanos. Algunas de las doctrinas capitales que marcaron fuertemente la Sociedad Thule fueron la religión germano-aria Wihinai, elaborada por el filósofo Guido von List (importante personaje en el resurgimiento del neopaganismo germánico), la glaciología del mundo de Hans Horbiger y el cristianismo original de los adeptos de Marcion, que se opuso al Antiguo Testamento. En cualquier caso el círculo más íntimo se había aliado contra los judíos del mundo entero y contra las francmasonerías y sus logias. La insignia de Thule habría sido la esvástica con los brazos girados a la izquierda, heredada de las creencias de los lamas tibetanos y del Dalai ­lama en persona.

De acuerdo a los registros de esta Sociedad Secreta, en diciembre de 1919, fue alquilada una casa en Ramsau, cerca de Berchtesgaden, donde se reunieron algunos miembros de las Sociedades Thule, DHVSS y Vril. Entre ellos los médiums Maria Orsitsch y Sigrun. Maria había captado informaciones en una forma de escritura secreta de los templarios (un idioma totalmente desconocido para ella) con precisiones técnicas sobre cómo construir una nave voladora. Estos mensajes telepáticos habían sido transmitidos según consta en los escritos de la Sociedad Vril, desde el sistema solar de Aldebarán. Hay que recordar que los Templarios también tienen su halo de misterio, esa sociedad, así como los nazis, buscaron por extensos territorios una gran cantidad de tesoros y extraños artefactos y también se opusieron con mucha firmeza a la iglesia.

También se tiene memoria escrita de los mensajes que durante años fueron recibidos por los telépatas de la Sociedad Vril, y que constituyeron el fundamento de las acciones que esta última emprendería. Material fotográfico bien documentado demuestra que desde hacía muchos años, había contactos personales con seres muy hermosos de raza “aria”, rubios de ojos azules, que hablaban el alemán corriente u otro idioma con acento alemán; estas pruebas existen en EEUU, e incluso en gran número.

Sea verdad o no, las voces del más allá recibidas por las telépatas, las fotografías que probaban o prueban dichos contactos, y la presencia de los personajes arios, contribuyeron para formar la ideología nacionalista nazi cuyo escogido para tal misión fue Adolfo Hitller, quien era uno de sus más asiduos miembros.