La hipocresía de las ONG

Luego de la Segunda Guerra Mundial (1945) y, tras las millonarias pérdidas materiales, económicas y lo más valioso: las humanas, los países de Francia, Alemania, Japón, Italia y  Reino Unido, se reúnen con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para fundar el Banco Mundial (BM). La intención del encuentro, era colaborar para generar recuperación en las economías de los países que habían participado en la guerra: "reconstruir la infraestructura, los servicios y el tejido social. Para ese trabajo se crearon muchas organizaciones civiles y de cooperación que contrataron las labores y que se fueron fortaleciendo con metodologías de financiación y trabajo que crearían a la postre el modelo de la ONG"...






Dado el histórico acuerdo entre esos países y el FMI, cabe reflexionar sobre el papel ético de las ONG que lideran frases y compromisos sociales como: mitigar la pobreza, reducir el analfabetismo, apoyo y compromiso con la mujer,  mejorar la cobertura médica, etc.

Un ejemplo que hace cuestionar sobre el funcionamiento real de algunas ONG, se puede evidenciar en Bangladesh (país del sur de Asia), donde esas entidades se han convertido en el principal vehículo para facilitar el acceso a microcréditos, y  el principal problema que han enfrentado, ha sido cómo otorgarle créditos a las personas pobres: "una solución que se encontró en Bangladesh para este problema fue la creación de un fondo mayorista nacional, el PKSF. El Gobierno y el Banco Mundial pusieron su dinero en el PKSF, el cual, a su vez, provee este dinero a las ONG. La razón de que las ONGs en Bangladesh hayan demostrado tan dinámica tasa de crecimiento es la existencia de este fondo mayorista".

Hay que ver la cantidad de dinero que se inyecta desde las entidades privadas o figuras bancarias hacia las ONG, por ejemplo: "este fondo (el PKSF) ha otorgado alrededor del US$ 62 millones a cerca de 200 ONG para conducir programas de microcrédito". Quien recuerde el funcionamiento de los bancos, sabe que ningún préstamo se hace sin pensar en los intereses de vuelta, y aquí la ventaja es que esas entidades financieras, están trabajando en uno de los países más pobres del mundo, donde los el 50% de los niños tiene que dejar la escuela para salir a trabajar, y donde las condiciones laborales para estos apenas generan el 0,4% de la fuerza de trabajo. Es decir, no hay condiciones para mejorar ni la educación ni la economía; las familias están sobreviviendo como pueden.

Otro ejemplo más local: Vicente Fox fue el presidente electo en México en el año 2000. Muchas personas, sobre todo académicos, quedaron sorprendidos al ver que ‘’líderes y activistas de ONG’’, se habían unido a su campaña electoral y, "tras su victoria, esperaban recibir puestos dentro de su nuevo gobierno. La idea de que líderes “progresistas” de las ONG se unieran a un régimen abiertamente partidario del ‘libre mercado’ parece anómala".

No podemos generalizar el papel de las ONG: decir que todas tienen que ver directamente con dineros del FMI y el Banco Mundial, es falso. Hay casos en que dichas entidades están inscritas como ONG pero que sus recursos materiales, económicos y humanos son conseguidos de manera independiente. Sin embargo, a final de cuentas, todo el dinero que circula en el mundo, proviene de los grandes capitales económicos; la mayoría de intervenciones en recursos hacia las ONG, provendría de ayuda de los programas ‘’sociales’’ de entidades como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo; los principales victimarios y financiadores de los que violentan los derechos humanos, y los que someten con sus intereses altos a las naciones, endeudándolas por las vidas del gato.

Ayudar, está mal, cuando las ONG que pretenden cubrir las necesidades de las personas a las que se dirigen, no facilitan herramientas para el empoderamiento y posicionamiento de esas personas, sino que funcionan como un paternalismo temporal; reducen, sí, las posibilidades de una mejor calidad de vida y, limitan el alcance de los líderes de las comunidades, dándoles una pequeña voz y algo de riqueza, acallando así su potencial de crecimiento. Las ONG ahora funcionan como la extensión de la ideología capitalista para tener doblegados a los ciudadanos. Así se vio el caso en Argentina, donde la investigadora Stella Calloni expresa que "hay muchísimas ONG, como Provea, que también está en Venezuela, que responden a grandes fundaciones, que a su vez obedecen a agencias de inteligencia estadounidenses USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional)  y NED". 

Dicho trabajo de USAID, por ejemplo, en noviembre de 2006, cuando el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela, William Brownfield, manifestó que las conclusiones de su trabajo en el 2004, eran:

1) Fortalecer las instituciones democráticas 
2) Penetrar en la base política de Hugo Chávez 
3) Dividir el chavismo 
4) Proteger los negocios vitales de EE.UU.  
5) Aislar a Chávez internacionalmente

La misma actividad de vigilancia, control y manipulación tanto de las personas pobres en países explotados, se ve facilitada por otra modalidad de articulación, por ejemplo, en América Latina, "en tres años pasamos de 21 a 76 bases militares", como argumenta la socióloga argentina Rina Bertaccini.  Y las formas camufladas de las bases, son ahora: Centros de Operaciones para Prevención de Desastres, centro de operaciones para ayudar a las operaciones de paz de la ONU, etc.

Las ONG, son, en pocas palabras, las sucursales que con mejor fachada del capital salvaje, hacen las veces de banco, Iglesia, hospital y cárcel, porque tanto el líder como la comunidad con la que trabajan, quedan aislados de un posible proceso de mejora a sus condiciones de vida. Si el capital es la fórmula global que circula las venas del planeta tierra; las ONG son las fórmulas particulares de sometimiento. No habría escapatoria así; todos estamos dentro del sistema sea como sea.
  
¿Cuál es la solución que propongo? Empezar a dar herramientas, ya sean materiales, económicas o talento humano, para empoderar a las personas con necesidades a las cuales queramos apoyar. Sólo partiendo desde nuestra reflexión y nuestro lugar e historia en el mundo, y pensando en nosotros como en el otro, podremos hacerle la contra al sistema capitalista salvaje, y hacer de él, un instrumento que permita redistribuir de manera más equitativa el conocimiento y los recursos.