Krokodil, una nueva droga pone en alerta al mundo

El “krokodil”, o también conocido por su nombre más formal “desmorfina”, es una droga que si bien no es muy conocida en occidente ha estado afectando a parte de la población rusa durante los últimos años.
Recientemente, se han reportado dos casos en los Estados Unidos, donde los expertos en la materia se hallan sumamente preocupados ante una eminente propagación de la misma en su población.



Su bajo costo y sus efectos, similares a la heroína, la hacen una droga muy atractiva. Pero, sus consecuencias, bien pueden costarle a quien la consuma un brazo o pierna.
Al ser inyectada, el krokodil provoca una profunda necrosis que afecta la piel del toxicómano, pudriéndola por completo y llegando a situaciones en donde la persona queda con los huesos expuestos, de forma literal, requiriéndose la amputación de sus miembros.

Tal y cómo el crack es la versión “económica” de la cocaína, el krokodil es el substituto a una droga mucho más cara, la heroína. El químico base, la desmorfina, estuvo disponible como un substituto a la morfina desde 1932. Es hasta diez veces más potente que esta, y su uso médico estuvo concentrado en Europa.

La codeína, es un medicamento legal, que generalmente se vende con receta. La misma, puede ser transformada en desmorfina de manera relativamente sencilla en una serie de reacciones químicas, que luego puede ser inyectada de manera intravenosa por el adicto. Si comparamos esta droga con la heroína, el krokodil tiene un costo muy bajo, entre 6 a 8 dólares por inyección.

El problema principal del krokodil no es la adicción que pueda causar, sino que los usuarios no pueden hacer una versión lo suficientemente pura para su consumo. En un laboratorio, la transformación de codeína a desmorfina es fácil para los químicos. Pero cuando se hace de manera clandestina, la falta de ingredientes hace que los usuarios utilicen gasolina como solvente junto a otros materiales como fósforo rojo, yodo y ácido clorhídrico.

El producto final termina siendo un líquido impuro de color naranja. Esta impureza produce una irritación en la piel, que causa la aparición en la misma de escamas que recuerdan la piel de los cocodrilos, de allí su nombre, y eventualmente la destrucción de la piel. Cuando el área alrededor de la inyección está dañada, se convierte en un foco para la gangrena. El área se descompone y la piel y carne comienzan a caer, hasta dejar el hueso del afectado expuesto.

A pesar de ser similar a la heroína, su efecto es mucho más corto. Dura alrededor de una hora y media, y toma de treinta minutos a una hora el prepararlo. Para evitar el síndrome de abstinencia, los adictos se ven obligados a estar en un ciclo de preparación e inyección continuo. Debido a esta rutina, aquellas personas que consumen krokodil solo alcanzan a vivir entre dos o tres años tras comenzar su adicción a la droga. El proceso de desintoxicación de la misma dura al menos un mes.

Si bien el consumo del krokodil estaba centrado principalmente en Rusia, hace apenas una semana la prensa estadounidense reportó que el Centro de Toxicología Banner, en Arizona, se había topado con dos casos de uso de esta droga, en los que creen son los primeros episodios en dicho país. Si bien la codeína se vende con receta, su precio es relativamente bajo, por lo que es atractivo para los consumidores que no pueden costearse la heroína o la cocaína.

“Esto es realmente aterrador. Es algo que nunca quisimos que llegara a los Estados Unidos, pues es muy dañino para las personas que lo usan”, indicó Aaron Skolnik, toxicólogo del Centro, a Fox News. “Causa daños importantes a los vasos sanguíneos y a los tejidos. Hay fotografías horribles, provenientes de Rusia, en las que se muestra cómo la piel literalmente se cae a pedazos”.

Debido a la crudeza de las imágenes sobre los efectos de esta droga, decidimos publicar la menos impactante, con el fin único de ilustrar su extrema gravedad

http://www.ay-va.pareymedia.com/news/society/noticia-krokodil-una-nueva-droga-que-ha-puesto-en-alerta-al-mundo.htm#.U1zBllV_t2F