Silk Road, la ciudad sumergida de internet

Internet no es solo lo que sale en Google. En las profundidades de la red Tor, alejados del control de los gobiernos, nos encontramos lugares como Silk Road, un mercado libre y anónimo donde se puede comprar prácticamente cualquier cosa, desde drogas hasta 'hackeos' a la carta, pasando por carnés falsos. ¿Nos acompañas en este viaje al lado oscuro de la Red?

Internet es ya uno de los mayores mercados de compraventa de productos y servicios del mundo. Páginas como eBay, Amazon o DealExtreme se han convertido en una especie de grandes almacenes online donde se puede encontrar casi de todo. Pero aún hay ciertos cosas que, bien por la legislación de cada país o bien por normas internas de la empresa, no se pueden encontrar en ninguna de estas tiendas. ¿Existe algún lugar en la Red que escape de los tentáculos de los gobiernos?

Sí, existe. Su nombre es Silk Road (la ruta de la seda) y es un mercado libre donde el anonimato es el principal atractivo. Silk Road funciona dentro de la red Tor, un sistema que permite a un usuario navegar de manera anónima (ocultando su IP real) mediante una serie de ‘routers’ (‘onion routers’) para que su localización sea casi imposible de rastrear. Esta red anónima se conoce coloquialmente como red oscura o internet profunda. Nos hemos adentrado en ella para contarte de primera mano lo que allí podrías encontrar.



Silk Road, el mercado negro de la internet profunda


El funcionamiento de Silk Road es similar al de otras tiendas de internet. Los vendedores exhiben sus productos de manera normal, describiendo sus características y su precio. El usuario que quiera comprarlo solo tiene que hacer la transacción: la tienda recoge el dinero y el vendedor envía el producto. Una vez que el comprador recibe la mercancía, la tienda ingresa el dinero al vendedor y se queda con un pequeño porcentaje. Después, los usuarios pueden dejar una reseña sobre cómo ha ido la transacción y sobre el producto, para que los posteriores clientes tengan referencias. En este punto, su funcionamiento no difiere mucho del de páginas como eBay, con la salvedad de que son precios cerrados, no subastas.

Entrar en esta zona oscura de la Red no es complicado. Un usuario normal se pueden registrar de manera sencilla, con tan solo un nombre de usuario, una clave y un PIN, que serán necesarios en el caso de que queramos adquirir alguno de los productos que se ofertan. Algo distinto es el caso de los vendedores, ya que deberán adquirir cuentas especiales y pagar por ellas, mediante el método de subasta. De esta manera se intenta asegurar la ‘honestidad’ del vendedor y la red consigue algunos ingresos para su mantenimiento.

Sin embargo, al estar dentro de la red Tor, en principio no se puede acceder de la misma manera que a una página normal. Es necesario usar un navegador con la extensión de Tor activada, o tener el programa instalado en nuestro sistema (en la página del proyecto explican cómo). No obstante, mediante herramientas como Tor2web podemos acceder a los servidores anónimos de la red Tor sin tener que formar parte de ella. La ventaja de este sistema es que el acceso a Silk Road se puede hacer desde cualquier equipo y cualquier ordenador, la obvia desventaja es que al no estar dentro de la red Tor, nuestra IP será accesible a cualquiera, con lo que no podremos navegar anónimamente. Y depende de lo que tengas en mente comprar puede ser una decisión muy peligrosa.

Bitcoin: un mercado anónimo necesita una moneda anónima


Por mucho que escondamos nuestra identidad detrás de Tor, el mayor problema viene a la hora de llevar a cabo una transacción económica. Los movimientos de dinero son extremadamente fáciles de registrar por las autoridades, y nadie quiere arriesgarse a que le pillen en mitad de un trapicheo. Para evitar que eso suceda se utiliza la famosa moneda virtual Bitcoin, que permite realizar la compraventa entre dos usuarios sin que estos sepan en ningún momento la identidad real del otro.

Al usar esta moneda, todos los precios figuran en bitcoins, con lo que el valor real de los productos que aparecen anunciados varía frecuentemente, dada la enorme fluctuación que sufre esta divisa virtual. Sin embargo, la combinación de estas dos herramientas, la red Tor por un lado y las Bitcoins por el otro, han permitido que este mercado florezca y se alcance un volumen de transacciones importante. Un estudio de Nicolas Christin estimó que se producen alrededor de 1,2 millones de dólares de ingresos cada mes, por supuesto sin que ningún gobierno pueda meter mano vía impuestos.



No sólo drogas


Silk Road se ha hecho famosa sobre todo por ofrecer un mercado casi ilimitado de sustancias ilegales. Podemos encontrar, por ejemplo, 1 gramo de cocaína por 1,48 bitcoins; 100 gramos de speed por 3,45 bitcoins o 7 gramos de cristal por 3,9 bitcoins. La compraventa de drogas supone casi el 40% de las transacciones, eso sin incluir semillas y componentes químicos o aparatos para fabricarlas.

Tal vez las autoridades puedan pensar que las drogas son el principal problema, pero quizá deberían centrarse más en otras categorías, como las listas de contactos del mercado negro. Resulta imposible comprobar hasta qué punto se puede acceder a estos servicios sin llegar hasta el fondo, pero con que la mitad sean contactos reales ya nos hacemos una idea de hasta dónde llega Silk Road. Puedes encontrar prácticamente de todo. Armas, munición, ‘hackeos’ a la carta, falsificación de documentos, espionaje, pasaportes o incluso asesinos a sueldo o sicarios. Repetimos: no hemos podido (ni querido) comprobar la veracidad de estas ofertas.

Con este panorama, no parece extraño que los gobiernos de todo el mundo anden detrás de este mercado y traten de cerrarlo a toda costa. Sin embargo, no es tarea fácil. ¿Cómo cierras una página que no tiene dueño, que no se aloja en ningún sitio, que está encriptada, es anónima y completamente al margen de la Red convencional? EEUU ya ha comenzado a cargar contra Bitcoin. Si no pueden destruir el mercado, lo intentarán con su moneda. Sin Bitcoin sería prácticamente imposible mantener el funcionamiento de Silk Road.

Para que termines de hacerte una idea, además de lo ya mencionado, también nos hemos encontrado con servicios de ‘hacking’ de cajeros automáticos, tarjetas de crédito y cuentas de redes sociales como Facebook o Twitter. Además, podemos conseguir tarjetas SIM de prepago sin identificarnos, una nueva identidad en EEUU o incluso a una persona dispuesta a amenazar por nosotros a través de una llamada de teléfono. Todo vale.

¿Qué es ilegal, el contenido o el continente?


El principal argumento de los que abogan por cerrar Silk Road es que este sitio fomenta y facilita el tráfico de drogas y otras actividades ilegales. Pese a que, efectivamente, muchas de las transacciones que se realizan en esta red son delictivas de acuerdo con la legislación de casi cualquier país, el sistema en sí no es delictivo.

A día de hoy, la navegación anónima no es delito, si bien es cierto que recibe muchas críticas, sobre todo de los gobiernos, que ven este sistema como una forma de burlar los controles policiales y de seguridad. Pero, a pesar de toda esta polémica, lo cierto es que Silk Road no es otra cosa que un simple intermediario cuyo único ‘crimen’ es ser anónimo. Los que gestionan la página no parecen ejercer ningún tipo de censura, aunque sí parece haber ciertos límites: aunque hay abundante material pornográfico entre los productos y servicios ofertados, no hemos detectado presencia alguna de pornografía infantil (al menos aparentemente).

Pese a que Silk Road debe su fama a la posibilidad de obtener productos ilegales, también se pueden encontrar gran cantidad de libros (algunos potencialmente peligrosos como ‘El libro de cocina del anarquista’, u otros que han sufrido la censura en algún país) arte, joyas, electrónica, ropa y complementos. Al final, como suele suceder siempre, el problema no es tanto el medio como la forma en que se usa.

Autor:
José Barreiro Solano
Licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Máster en Periodismo. Escribo sobre tecnología e internet desde 2007, especialmente sobre GNU/Linux y software libre. He sido portadista y redactor de lainformacion.com y actualmente colaboro con el diario online 'Proceso Digital' de Honduras y el periódico 'El Correo Gallego' de Santiago de Compostela.

http://www.hojaderouter.com/seguridad/un-dia-en-silk-road-drogas-crimen-y-armas-en-la-internet-profunda/5825