jueves, 28 de marzo de 2019

Aralsk-7, el abandono del laboratorio ruso de armas biológicas


La isla Vozrozhdeniya fue la principal de un grupo de islas ubicadas al interior del Mar de Aral, pero ahora se trata de una península compartida y en constante disputa por Kazajistán, al norte y Uzbekistán al sur. Esta particularidad se debe a que en 1960, la Unión Soviética decidió desviar parte del agua de dos ríos: el Amu Daria y el Sir Daria, para poder desarrollar cultivos de regadío en el desierto de Asia Central. El nivel del mar comenzó a disminuir y finalmente el desierto ganó terreno uniendo por completo la isla al continente en el año 2002...

 Foto aérea del complejo de pruebas (Foto por Michael Kolevatov, panoramio.com)



En 1948 se construyó una base o laboratorio soviético secreto de armas biológicas siendo abandonada en 1992 tras la desintegración del ejército soviético.​ Diversas expediciones científicas demostraron que ese lugar se había utilizado para la producción, pruebas y también el desecho de armas biológicas.​ Estos fueron limpiados, gracias a un proyecto internacional conjunto para limpiar los vertederos, en particular los de carbunco.​ 

La base secreta soviética Aralsk-7 de armas biológicas se abandonó sin ser desmantelada, quedando allí contenedores y tubos de ensayo sin limpiar, con agentes patógenos goteando y 200 toneladas de artefactos armados con Antrax, enterrados a tan solo 2 metros bajo tierra. La función de Aralsk-7 era desarrollar armas biológicas y testarlas in situ, en la misma isla Vozrozhdeniya.

Vozrozhdeniya traducido del ruso significa literalmente “renacimiento”, por lo que mientras la base estuvo operativa, al emplazamiento se le conocía en argot de la OTAN como "Rebirth Island". La ubicación en Vozrozhdeniya fue elegida porque cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y cayó el telón de acero, los soviéticos buscaron una isla remota, lo más inaccesible posible, alejada de las fronteras de la URSS. La pequeña isla de unos 200 m2 ubicada en el centro del mar de Aral, era un lugar perfecto para esconder una base militar secreta que sólo era accesible por aire o por mar.

Aralsk-7 fotografiada en agosto de 1957 por un avión espía norteamericano.  Peligrosa misión ya que el 1 de mayo de 1960, la URSS derribó un avión espía que volaba sobre Rusia con un misil.

Allí se construyeron distintos edificios destinados principalmente al Departamento Soviético de Guerra Microbiológica. Bajo un secretismo militar estricto, los científicos estuvieron 40 años realizando todo tipo de pruebas con un extenso catálogo de agentes biológicos en ganado, testados en diversos mamíferos, desde monos hasta caballos, tanto en laboratorio como en campo abierto:  ántrax, viruela, peste bubónica, tifus, brucelosis, botulismo.. Eso es lo que se dedujo por las trazas encontradas cuando se investigaron los residuos, años después de ser clausurada.

Los resultados debieron ser prometedores porque en 1954 los soviéticos decidieron ampliar la base, convirtiéndola en el primer bastión del programa de armamento biológico soviético, a partir de 1970, controlado por el Biopreparat, la mayor agencia de guerra biológica de la URSS.

La isla estaba dividida en dos sectores: en el sur se encontraban los establecimientos de pruebas de patógenos y en el norte los edificios militares donde los oficiales (algunos con sus familias) y soldados habitaban permanentemente. Dentro del complejo había barracas, casas residenciales, una escuela elemental, escuela de enfermería, depósitos, almacenes, generadores eléctricos, cafetería y demás establecimientos básicos para sustentar una considerable población fija. En definitiva se construyó un pueblo llamado "Kantubek". Todos los habitantes de la isla eran obligados a recibir inyecciones de inmunización y poseían, a futuro, grandes beneficios económicos, principalmente por el carácter nocivo de sus trabajos.

Aralsk-7 también contaba con un puerto al que llegaban barcos cargueros para abastecer la isla, se podía llegar por la Bahía Udobnaya, donde botes patrullas realizaban maniobras de seguridad para evitar la llegada de intrusos a la isla. También un aeropuerto llamado "Barkhan" en forma de aspa con 4 pistas de aterrizaje cruzadas, depósitos, almacenes, laboratorios, hornos… El ejército desplegado contaba con carros blindados, patrulleras de guerra, aviones de transporte y helicópteros.

Esposas de oficiales paseando por el complejo. (Foto por Michael Kolevatov, panoramio.com)

Comienzo de las clases. (Foto por Michael Kolevatov, panoramio.com)

El incidente de la viruela en la ciudad de Aral, 1971


Gracias a los vientos que mayoritariamente soplaban hacia el sur, el distrito militar norteño se encontraba seguro en caso de falla de seguridad. Sin embargo y para reforzar las medidas anti pandémicas, grupos de limpieza se encargaban del control ambiental. Sin embargo un error fatal sucede el 30 de julio de 1971 en la instalación de pruebas Aralsk-7, cuando una viruela militarizada escapa de la isla, afectando a 10 personas y matando a 3 antes que el brote pueda ser contenido. 

Esto fue causado mientras se realizaban unas pruebas a campo abierto haciendo explotar un artefacto armado con 400 gramos de viruela, alterada genéticamente en laboratorio para que tuviese mayor poder de contagio e infección. Estaba prohibido acercarse a menos de 40 km de la isla sin autorización, pero el barco científico "Lev Berg" estuvo tomando muestras de plancton durante el día a tan solo 15 km dando la probabilidad de haber sido contagiada por aire la científica que tomaba dichas muestras. Así fue expresado por el ex-general soviético Pyotr Burgasov. Cuando el barco regresó al puerto, la mujer contagió la viruela a diez personas, muriendo tres de ellas.

En las tres semanas siguientes se produjeron otros ocho casos adicionales entre la población civil, en los pueblos donde había hecho puerto el "Lev Berg", por lo que se piensa que estarían relacionados con el incidente. Nunca se comprobó si la liberación de la viruela fue hecha adrede, lo que sí se sabe es que el barco "Lev Berg" se acercó demasiado a las zonas de testeo sin saberlo, iniciando el brote pandémico que ocasionó la muerte de la investigadora marina y dos niños. Existen otras teorías sobre los primeros infectados, pero se carece de evidencias sólidas.

Burgasov fue Jefe de Físico Sanitario de la Armada Soviética, Vice-Ministro Soviético de la Salud y en el momento del incidente investigador dentro del programa bacteriológico del gobierno. Cuando el general tuvo constancia de lo que estaba sucediendo, cortó las comunicaciones, logrando evitar que la enfermedad se extendiese a otras regiones de la URSS. Se puso en cuarentena a los contagiados, se vacunó a 50.000 residentes, se tuvieron que descontaminar unos 5.000 m2 de viviendas y 18 toneladas de artículos domésticos.

Este no fue un incidente aislado. Las poblaciones cercanas a Vozrozhdeniya, empezaron a registrar casos de fallecimientos por causas misteriosas y en ocasiones, aparecían peces muertos flotando en el agua. Según declaraciones de algunos de estos militares, para ellos aquellos fueron días de vino y rosas a pesar de estar viviendo en uno de los sitios más peligrosos del planeta. Todo el mundo ganaba mucho dinero, había tiendas, ocio y en verano se bañaban en el mar de Aral, ajenos al hecho de que estaba contaminado.

Muchos pobladores de las islas cercanas y críticos del proyecto condenan a esta instalación en particular por la muerte masiva de peces, brotes de plagas a nivel regional, la extinción parcial del antílope saiga y algunos casos individuales de enfermedades infecciosas entre los visitantes de Vozrozhdeniya.


El abandono de Aralsk-7

En 1972 la URSS y USA firmaron un tratado de desarme, que venía a prohibir el desarrollo y prueba de armas biológicas pero ambas potencias militares se lo saltaron. De hecho, Aralsk-7 registró su pico de población, con unos 1.500 residentes, a principios de la década de 1980. En la década de 1990 varios desertores de la URSS que habían trabajado en la isla, informaron sobre la actividad de la base, advirtiendo del peligro que entrañaba.

Ya en 1988 los militares soviéticos, desesperados para ocultar la evidencia de su programa de guerra bacteriológica deciden desparramar todas las reservas de ántrax por la isla, ahogarlas en decolorante y enterrar los residuos bajo tierra. A partir de ese momento el goteo tóxico de esa reserva ha estado envenenando la tierra de la isla mediante el agua subterránea.

También hay que recordar que la URSS se disolvería tres años después el 26 de diciembre de 1991 y que  Uzbekistán se había declarado estado independiente el 31 de agosto y Kazajstán el 16 de diciembre de aquel mismo año, y ambos países disputándose la frontera. Para más agravantes, el mar de Aral se había empezado a secar de forma acelerada pero el punto final fue cuando la Unión Soviética estaba a punto de caer y se decretó el cierre de la base, en Noviembre de 1991.

Los rusos tuvieron que evacuar al personal de la base apresuradamente y posiblemente no tendrían medios trasladar todo el material de las instalaciones de lo que eran ahora dos estados independientes. Los habitantes de Vozrozhdeniya fueron evacuados rápidamente con carácter de emergencia en cuestión de semanas, viéndose obligados a dejar tras de sí, todas las pertenencias que no pudieran llevar consigo, muebles, neveras, lavadoras, televisores… un hecho clave para el saqueo posterior. Las familias y autoridades militares fueron evacuados y reinsertadas en la sociedad, clasificando su paradero actual de los partícipes



El ejército tuvo que abandonar instalaciones equipadas, tanques, vehículos, patrulleras porque el mar había empezado a evaporarse seriamente y el puerto se había secado, dejando varios cargueros de gran tamaño varados justo en frente. Lo más alarmante es que a los laboratorios les pasó lo mismo. No se pudieron desmantelar, probablemente porque no había forma segura de sacar el contenido. En su interior quedaron tubos de ensayo de cristal con todas sus pestes dentro, tan solo protegidas con un tapón de goma, o contenedores con agentes biológicos goteando.

La base militar quedó abandonada con casi toda sus infraestructuras e instalaciones intactas, las cuales se convirtieron en un atractivo botín para saqueadores, que ya habían empezado a registrar el sitio buscando cosas que llevarse, entre contenedores llenos de agentes patógenos y armas biológicas. Estos ladrones suponían un peligro latente de que se contagiasen y esparciesen por Kazajstán y Uzbekistán, algunas de las enfermedades más peligrosas del planeta, modificadas genéticamente para causar más daño.


También hay que entender que cuando las aguas de Aral se contaminaron por la alta salinidad, los pesticidas y fertilizantes, toda la industria pesquera que vivía del mar, se arruinó. Cuando el lago se secó casi por completo, desapareció toda la industria marítima.Parte de la población que habitaba las antiguas costas, se quedó en el paro, en algunos de los pueblos ex-soviéticos más empobrecidos, sin posibilidad de escape, ya que la URSS había caído y ahora había fronteras. Llevarse una nevera, un horno, un mueble o camiones cargados de chatarra, era una forma de subsistencia más.

A miediados del año 2001, Vozrozhdeniya dejó de ser una isla para convertirse en una península, accesible por tierra desde el sur, momento en el que se dispararon las alarmas a nivel internacional (para el año 2008 la nueva península desapareció completamente, tragada por el desierto de Aralkum). El problema que se enfrentan los pobladores cercanos a lo que fue en su momento la Isla de Vozrozhdeniya es que el mar comenzó a disminuir, uniendo lentamente la isla contaminada con tierra firme. Según una nota publicada por CNN, Vozrozhdeniya es una bomba de tiempo de ántrax esperando llegar a tierra firme.


Operación para neutralizar las armas de Antrax

En la primera mitad del año 2002, a iniciativa del DTRA estadounidense (Defense Threat Reduction Agency – Agencia de Reducción de Amenazas), en colaboración con las autoridades uzbecas, lanzaron una operación, la mayor conocida en la historia de este tipo, para neutralizar las armas de Antrax que había enterrado el ejército soviético en Aralsk-7.

La operación no era secreta – aunque tampoco se hizo pública – tenía por objetivo evitar que estas armas cayesen en manos terroristas y limpiar la tierra contaminada. Con un coste aproximado d cinco millones de dólares y un periodo de tres meses, un equipo de trece especialistas y cien uzbecos, liderados por el ingeniero bioquímico Brian Hayes, se logró limpiar entre 100 y 200 toneladas de Antrax, rociándolo con clorhidrato de calcio mezclado con agua, para neutralizar sus esporas. 

Hoy en día, la base abandonada Aralsk-7 se puede visitar llegando hasta ella en todo-terrenos atravesando el desierto de Aralkum (unos 150 km desde Moynaq). Atrae al mismo turismo 'freaky' que llega a Aral pero con el morbo añadido de toparse con un 'biopreparat'; pisar un tubo de cristal, inhalar algo… y contagiarse con una enfermedad mortal que te mate lentamente en unos días, entre terribles dolores agónicos. Las esporas de Antrax tienen una vida media de 100 años, incluso depositadas en el suelo.

Este complejo no es el primero ni será el último de esta índole, pero debemos ser conscientes de su existencia y el peligro que puede significar si realmente contribuye a una futura epidemia descontrolada. Muchos investigadores destacan de alarmante la situación de la Isla del Renacimiento argumentando que las bacterias son resistentes al paso del tiempo y que aún hoy en día contaminan el suelo. Sin embargo los últimos estudios de la zona pretenden tranquilizar al público mediante una situación controlada yen caso de brote, aseguran estar preparados para contenerla inmediatamente.

Para ver más fotos sobre la isla y el complejo Aralsk-7 puedes ingresar en este enlace y ver el trabajo hecho por la prensa rusa.

Fuentes e imágenes: ColdDos // Wikiwand // Global Center