"Tritón", la nueva operación de vigilancia de las fronteras europeas

Luego de la catástrofe marítima de Lampedusa en octubre de 2013, en la que, en las aguas mediterráneas, murieron 366 inmigrantes, Italia lanzó el Mare Nostrum un operativo de salvamento llevado a cabo por su marina militar.

En un año esa misión pudo socorrer a más de 150.000 personas, es decir en promedio a más de 400 por día y detener a 351 pasantes. No pudo sin embargo impedir los dramas: por lo menos 3.300 inmigrantes encontraron este año la muerte en el Mediterráneo...




A causa de este balance la operación “Mare Nostrum” termina, anunció el viernes 31 de octubre el ministro italiano del Interior. “Italia ha cumplido con su deber” subrayó, precisando que el gobierno de Roma había invertido desde comienzos de año alrededor de 114 millones de euros. A partir de primeros de noviembre sería lanzado otro operativo naval en las fronteras europeas que se llamaría “Triton” y ha sido confiado a la Frontex, el organismo europeo para la vigilancia de las fronteras.¿Cuáles son sus objetivos? ¿Reemplaza al Mare Nostrum?

¿Qué es Tritón?


Ocho países se han comprometido ya a participar en este operativo: Francia, España, Finlandia, Portugal, Islandia, los Países Bajos, Lituania y Malta. Dicha ayuda consistirá en poner por turno material técnico y guardas fronterizos. Algo que Frontex, en un reciente comunicado, ha considerado insuficiente, pues tiene mayor necesidad de elementos técnicos. Concretamente Triton contará con 21 buques, cuatro aviones, un helicóptero y 65 oficiales destinados por los Estados miembros en turnos variables. Tritón permitirá patrullar las costas en un área que comprende el sur de Sicilia, las islas Pelágicas (N. de T.: Islas italianas del Mediterráneo, entre Malta y Túnez, Prov. de Agrigento; 25,48 km2 y 4 102 h.) y la región de Calabria al sur de Italia.

El operativo será supervisado por las autoridades italianas y dispondrá de un presupuesto mensual de 2,9 millones de euros. Su duración no ha sido aún establecida y dependerá del presupuesto que se le asigne a Frontex en el 2015. Se decidirá entonces si la misión continúa, por cuánto tiempo y con qué medios. Comparativamente Mare Nostrum movilizaba cotidianamente 900 soldados y 32 buques, apoyados por aviones y helicópteros y un costo mensual de 9 millones de euros.

Frontex debería incorporar también cinco equipos de encuestadores para ayudar a las autoridades italianas a detectar información sobre las redes de pasantes que operan en Libia y en otros países involucrados. También otros países enviaran equipos para colaborar con Italia en el registro de los inmigrantes a su llegada

Pequeña historia de un discreto nacimiento


El 27 de agosto en  una conferencia pronunciada por el ministro italiano de Interior Angelino Alfano, la comisaria europea de asuntos internos de ese momento, Cecilia Malmström, anunció este nuevo compromiso europeo. En ese momento el operativo encarado se llamaba “Frontex Plus”. Un artículo parecido en el diario alemán Süddeutsche Zeitung y retomado por el suplemento Europa de Le Monde, mencionaba las discusiones que sobre el particular habían tenido lugar en Bruselas. Mientras que Italia soportaba por sí sola los costos financieros y humanos del operativo Mare Nostrum, el señor Alfano consiguió que el expediente fuera considerado por la Unión europea en momentos en que su país desempeñaba la presidencia rotativa de la Unión europea, mientras el verano había vaciado los lugares europeos de sus funcionarios.

“Mare Nostrum” el dilema de Bruselas


Según el Süddeutsche Zeitung, el organismo europeo encargado de la vigilancia de las fronteras no estaba al corriente de nada. Frontex se justificó diciendo que no disponía de los medios para hacerse cargo de dicha misión, pero lo único que ha ganado que tan solo al operativo se le cambie el nombre. Ella deberá coordinar Triton con la ayuda de los países voluntarios.

¿Una operación de sustitución del Mare Nostrum?


Aunque el anuncio de la finalización del operativo “Mare Nostrum” se corresponda con el lanzamiento del Tritón, el operativo europeo no tiene vocación de reemplazar el operativo militar italiano. Un matiz que ya manejaba la señora Malmström, cuando el 7 de octubre era aún Comisaria europea de Asuntos internos: “En ningún caso la operación Tritón reemplazara a Mare Nostrum … Tritón no debe impedir a los estados miembros cumplir con sus obligaciones de vigilancia de sus fronteras externas y la búsqueda y el salvamento de las personas en peligro”

Una “obligación” que recalcaban las fuentes europeas el 31 de octubre cuando denunciaban que “Triton es un instrumento de apoyo que no sustituye a las obligaciones de Italia”

En los hechos ambos operativos también difieren. Mientras que Mare Nostrum constituía un operativo de salvamento, Tritón se orienta al control de las fronteras. La prueba está en que el primero actuaba hasta en la costa libia y el segundo permanecerá en las aguas territoriales europeas.

Reacciones mitigadas


La cesación de Mare Nostrum hizo reaccionar a la organización de las Naciones Unidas para los refugiados, ACR de modo que el 17 de octubre cuando la UE anunció el lanzamiento de Tritón, el portavoz del Alto Comisionado para los Refugiados declaraba:

"El ACR está preocupado por el anuncio de la finalización del operativo italiano Mare Nostrum .. sin que se haya puesto en marcha a nivel europeo ningún otro operativo similar para la búsqueda y el salvamento. El riesgo aumentará sin duda para las personas que intenten la travesía hacia Europa en busca de seguridad. Algo que sin duda podría generar muchas muertes de refugiados e inmigrantes en el mar.."

Presionada por ciertos estados para continuar con Mare Nostrum, Italia ha sido al mismo tiempo criticada por este operativo por varios de sus vecinos europeos y acusada de favorecer la inmigración al “volver más segura la travesía de los inmigrantes”

Las autoridades italianas han sido acusadas igualmente de haber omitido registrar a los refugiados que transitan por su país con la esperanza que aquellos se radiquen más lejos. Eso constituiría una violación de la Convención de Dublín que impone a quienes solicitan asilo hacerlo en el país de la UE en donde hayan puesto el pié y Bruselas no excluye por ello sancionar a Roma.

En el 2013 mientras los inmigrantes desembarcaban por decenas de miles en las costas italianas, Italia no registró más que 26.620 solicitudes de asilo, es decir un 6% de los pedidos presentados ante la UE. Ese mismo año hubo 125.000 pedidos en Alemania, 65.000 en Francia y 55.000 en Suecia.